jueves, 30 de octubre de 2025

El año del espejo

(Columna Río de Letras publicada en diario ADN, semana del 27 de octubre al 2 de noviembre de 2025)

 




Definitivamente, este es el año de Byung-Chul Han, el filósofo surcoreano. Por supuesto, en ello tiene mucho que ver el premio Princesa de Asturias a la Comunicación y las Humanidades, que recibió el 24 de octubre. El filósofo es una astilla en la nalga para la sociedad y los dirigentes de hoy. Desde principios de este siglo se ha convertido en la voz de la conciencia que pocos quieren escuchar, pues señala las heridas mortales que desangran a la humanidad.


Ha mostrado que es falso que la sociedad y los individuos de hoy seamos más libres que los de antes: estamos esclavizados al consumo irreflexivo de productos y estilos de vida; encadenados a la tecnología que, por abuso, embota las mentes de los usuarios y les va debilitando la capacidad creativa, para remplazárselas por una actitud imitativa de propuestas ajenas, y les doblega la voluntad al convertirlos en borregos seguidores del insípido heno de mensajes frívolos, que engordan pero desnutren, sacian de momento, pero a la larga deprimen. Y para colmo, las mentiras, repetidas por muchos para que parezcan verdades, se han convertido en la fórmula de los políticos del mundo; en tanto que el irrespeto y la falta de confianza social sustentan las relaciones entre las personas.


La sociedad del cansancio, La expulsión de lo distinto, La agonía del Eros, La sociedad de la transparencia, La desaparición de los rituales y El espíritu de la esperanza son libros de este pensador en los que parece instalar un espejo ante el rostro del mundo para que este se aterre con su propia imagen.

jueves, 23 de octubre de 2025

Quema de libros

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 20 al 26 de octubre de 2025)

 

 



En ese que llaman “país de la libertad”, Estados Unidos, actúan y emiten mensajes que lo muestran, más bien, como imperio de ataduras. Represión, xenofobia, racismo, colonialismo… son sus formas de relacionarse con propios y extraños.


Ahora, en varios Estados aumentan la censura de libros. Cien años de soledad, El diario de Ana Frank, 1984, La casa de los espíritus, Farenheith 451 (que, por cierto, habla de una sociedad estadounidense del futuro en la que los libros están prohibidos y existen “bomberos” que queman cualquiera que hallen para evitar ideas disidentes)... están entre los casi 7.000 títulos retirados de bibliotecas y colegios en los últimos dos años. Sectores conservadores señalan que esas obras abordan temas de identidad racial y de género, migración, sexualidad y derechos de la población LGTBIQ+... Les huelen a diversidad y esta les parece peligrosa.


El libro, extensión del cerebro como dijo Borges, muestra múltiples formas de asumir la realidad. Y las ideas distintas generan el avance de los pueblos; no la repetición de esquemas, que idiotiza a las personas y las enfila como borregos al matadero. Los índices expurgatorios de libros llevan de vuelta a la caverna.


"Muera el pensamiento, viva la muerte", consigna surgida en la Guerra Civil Española, es el lema de los fascistas del mundo. En ese que llaman “país de la libertad”, los gobernantes les temen a las mentes libres. Los represores no aprenden. Censurar es ponerle un tapón a un río: un día, la corriente lo revienta con fuerza inusitada.

viernes, 17 de octubre de 2025

Pitágoras

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 13 al 19 de octubre de 2025)

 

 

Pitágoras. La escuela de Atenas, de Rafael (1509)
Palacio Apostólico, El Vaticano


Este año, Pitágoras está de boca en boca por la solución de su teorema y la discusión de si él es el autor del mismo. Sin embargo, Pitágoras no se acaba por tales litigios.


Su “resurrección” comenzó en octubre de 2024. La revista American Mathematical Monthly publicó que dos estudiantes de secundaria de Louisiana hallaron diez formas de resolver el teorema. Este año vino la otra polémica: si, en efecto, él es autor del teorema que establece que en un triángulo rectángulo, el cuadrado del lado más largo (la hipotenusa) es igual a la suma de los cuadrados de los dos lados más cortos. En la Universidad de Rutgers afirman que los babilonios conocían la teoría mil años antes. Este debate es viejo: en la época clásica, la de Platón, ya lo sospechaban.


Pitágoras, quien vivió entre los años 570 y 490 antes de Cristo, es más que esto. Pensador imaginativo, fue de los primeros en defender la redondez de la Tierra; en identificar estrellas de la mañana y la tarde, y en dividir el globo en zonas climáticas. Pensaba que los planetas se mueven según ecuaciones matemáticas y, por tanto, resuenan para producir una sinfonía musical inaudible. Creía en la transmigración de las almas, o sea, en la metempsicosis. El alma es inmortal —decía—. Al morir, entra en otro cuerpo, con castigos y premios por el comportamiento en vidas pasadas. ¡Qué gran idea les dio a escritores como Poe para construir cuentos memorables!


Por cierto, ¿no sería que el alma del creador babilonio del teorema transmigró al cuerpo del que llegaría a ser el sabio de Samos? Vaya uno a saber.

 

jueves, 9 de octubre de 2025

Samaniego el fabulista

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 6 al 12 de octubre de 2025)

 




Por lo general, los profesores cuentan las cosas solo a medias. Pocas personas saben que Samaniego, el fabuloso fabulista español del siglo XVIII, fue también poeta y sus poemas eran eróticos; dramaturgo, ensayista y satiricón. Eso sí, se aseguraron de que, una vez leídas, nadie olvidara jamás las aleccionadoras historias de “La zorra y las uvas”, “El congreso de ratones”, “El perro y el cocodrilo”, “La lechera” y otras tantas, incluidas en Fábulas en verso castellano.


El 12 de octubre se cumplen 280 años del nacimiento de Félix María Samaniego, en Laguardia, País Vasco. Era un sujeto de familia noble, formado en Francia y, como es de esperarse, no lejano a los hechos de la Revolución gala. Estudioso, recibió influencias de los maestros antiguos, Esopo, Fedro, Aviano, y de muchas literaturas. Por los cuentos subidos de tono, los poemas eróticos de El jardín de Venus, y la irreverencia de muchos escritos, fue perseguido por la Inquisición. Pero se escapó de caer en sus garras, gracias a las influencias de sus amigos y parientes. Sin embargo, alguna vez, por orden del Tribunal, fue recluido en un convento del Desierto durante algunos meses y allí también escribió sus versos agudos sobre las costumbres lujuriosas de los religiosos. Mejor dicho, el lado estudioso y reflexivo de su carácter no riñó con el lado rebelde; más bien, el uno complementó al otro.


Una fábula suya, “La alforja”, dice así:


“En una alforja al hombro

llevo los vicios,

los ajenos delante,

detrás los míos.


Esto hacen todos;

así ven los ajenos,

mas no los propios”.

viernes, 3 de octubre de 2025

Débora devorada

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN del 29 de septiembre al 5 de octubre de 2025)

 

 

Débora Arango es referente del arte internacional. No obstante, la sociedad y las instituciones le han pagado con oprobios. En vida sufrió un trato violento. La atacaron por desnudar cuerpos y mentalidades en una sociedad pacata. Por poner en evidencia la intolerancia política y la discriminación padecida por varios sectores sociales. La condenaron al silencio y el encierro. Si el suyo hubiera sido un espíritu débil, ante las feroces señales de odio, habría renunciado a su ideal artístico.


En el decenio de 1980 cedió al Museo de Arte Moderno de Medellín (Mamm) más de 230 obras, entre pinturas, dibujos y bocetos. “Lo más inteligente que hizo (Débora) fue dejar bajo un solo techo su obra. ‘Yo no quiero que mi obra esté separada, sino que se mantenga en conjunto’, nos dijo”. Son palabras de Alberto Sierra Maya, uno de los fundadores del Mamm, al evocar tal momento, en una entrevista para una nota de prensa que publiqué en 2015.


Sierra no podía imaginar que, andando los tiempos, del mismo Museo surgiera la propuesta de fragmentar la colección y venderla por partes. Por suerte, el Ministerio de Cultura negó tal posibilidad. Sin embargo, nefasto mensaje da una entidad cuya misión es preservar el patrimonio artístico de los estragos del tiempo y la torpeza administrativa.


Lástima que deba desbordarse otra vez un río de letras en torno al maltrato contra la artista, por parte de quienes elevamos voces de protesta ante la ignominia. Ojalá en igual medida creciera el torrente de letras dedicadas al estudio y valoración de la obra de la creadora.

jueves, 25 de septiembre de 2025

Amigos, que los hay los hay

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 22 al 28 de septiembre de 2025)

 

 


Como casi todas las palabras, amigo tiene varios significados. Amigos son los
seguidores (y perseguidores) de alguien en redes sociales. Lo son simplemente quienes coinciden en un sitio o una actividad. Pero al hablar de amistad vienen a la cabeza valores como afecto, respeto y solidaridad entre seres. En estos, claro, están los humanos.


En la lista de aliados confiables, en literatura aparecen Quijote y Sancho, Holmes y Watson, los tres mosqueteros —que después fueron cuatro—, Tom Sawyer y Huckleberry Finn, Arturo Cova y Fidel Franco…


Hay amistad entre individuos de especies diferentes. En Platero y yo, Juan Ramón Jiménez narra el vínculo entre un humano y un burro. Las aventuras y los diálogos de palabras y rebuznos contagian alegría. El sufrimiento del narrador por la muerte del amigo “pequeño, peludo, suave” transmite una tristeza proporcional a esa fiesta inicial.


El afecto traspasa fronteras, ya no de especie, sino de naturaleza, en “Robbie”, de Isaac Asimov. Una niña y su robot cuidador establecen una fuerte unión. La madre decide un día separarlos, porque, dice, un robot no debe ser buena influencia para la hija. Viene el desconsuelo, por supuesto… pero la historia continúa. Leamos:


“Robbie asintió con la cabeza —pequeño paralelepípedo de bordes y ángulos redondeados, sujeto a otro paralelepípedo más grande, que servía de torso, por medio de un corto cuello flexible— y obedientemente se puso de cara al árbol. Una delgada película de metal bajó sobre sus ojos relucientes y del interior de su cuerpo salió un acompasado tictac”.

jueves, 18 de septiembre de 2025

Antes de morir

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 15 al 21 de septiembre de 2025)

 

 

Es común hallar en las redes notas de influenciadores que señalan “las obras clásicas que debes leer antes de morir”. Mencionan los títulos de siempre: Crimen y castigo, Los miserables, el Quijote… Y la verdad, no mienten.


Pero olvidan que no solo hay clásicos literarios. Existen en todas las áreas del saber. Obras infaltables para entender la Naturaleza, el espíritu humano y la vida en sociedad.


A la mente nos llegan títulos de un tema y otro. Utopía, de Tomas Moro, pinta la sociedad ideal, inexistente. Elogio de la locura, de Erasmo de Rotterdam, con ironía, elogia la necedad, la corrupción de gobernantes y eclesiásticos. La historia del tiempo, de Hawking, le explica a alguien como uno —ignorante, pero curioso en temas científicos— la historia del Universo desde el Big Bang hasta hoy. Nuestra América, de Martí, llama a los países latinoamericanos a unirse y construir una identidad propia, en lugar de imitar modelos foráneos. Breviario para ciudadanos libres, de Thoreau, invita al respeto y la comunión con la Naturaleza.


Todo el mundo debería leer Las venas abiertas de América Latina, de Eduardo Galeano. Expone con simpleza y sin ambages que la apropiación de los recursos por parte de los colonizadores europeos es la causa de nuestra pobreza. Este libro dice: “El principal producto de exportación de América Latina, venda lo que venda, materias primas o manufacturas, son sus brazos baratos”.


La lista de libros que “debes leer antes de morir” es más larga, por supuesto. Si los dejas para después de morir no te resultarán oportunos.

jueves, 11 de septiembre de 2025

El insomne

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 8 al 14 de septiembre de 2025)

 

  

Joaquín peña Gutiérrez.
Foto: Laura Isabel Peña Rangel


La reciente novela del huilense Joaquín Peña Gutiérrez, El insomne, es la historia de un hombre que ha muerto; es la historia de una mujer que queda sola; es la reflexión de que la muerte no es el hecho de un momento, sino una elaboración emocional que sucede en la mente, las palabras y las acciones de los vivos, y la confirmación de que toma tiempo el resurgir de los escombros de la soledad.


Si el que deja de respirar viaja a lo desconocido, quien sigue haciéndolo emprende una expedición al interior de sí mismo —un lugar igual de ignoto— donde explora los sentimientos hacia el ser que tuvo al lado y cree haber conocido.


Ediciones El Huaco, 2025

Así, Esperanza trata de entender la abrupta decisión de Carlos. Los pensamientos, recuerdos y sueños de esta maestra de escuela son una mezcla de rabia, desconcierto y simpatía. Se da cuenta de que la vida es una estafa, sí, porque solo tras el punto final marcado con sangre aparece la disposición para dimensionar la existencia. Y escribe un diario para exorcizar la desazón.


De este lado del libro, uno pretende, como ella, descifrar la cadena de ideas, más de frustración que de amargura, que se anidaron en el alma del personaje extinto, un escritor, un hombre solitario aunque mantuviera acompañado.



El autor acude a la fórmula del narrador editor: sugiere que el relato es ajeno y él solo se ha ocupado de publicar unos papeles que llegaron a sus manos.


“Hoy. Me toca aprender a vivir sin él; así, conforme me tocó aprender a vivir con él. Esta semana ha empezado horrible. Terrible. Me va a hacer llorar y ya no tengo ojos.”

jueves, 4 de septiembre de 2025

Balzac, la máquina

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 1 al 7 de septiembre de 2025)





No sé cómo hemos podido pasar desde el 18 de agosto sin llamar la atención por los 175 años de la muerte de Honoré de Balzac. Bueno, no por la muerte, sino por la vida y la creación que es en realidad lo que nos importa. El aniversario sirve de pretexto para pensar en sus letras y pensamientos.


Basta mencionar La comedia humana para considerarlo un autor fundamental. Ese proyecto colosal conformado por 137 piezas literarias —aunque unas cuantas quedaran inacabadas—, novelas en su mayoría, pero también cuentos y ensayos. El hilo conductor, la visión de la sociedad francesa de su tiempo. Costumbres, escenas cotidianas, psicología de las personas de distintas clases sociales, edades y profesiones... La piel de zapa, Eugenia Grandet, Prima Bette, El papá Goriot, Las ilusiones perdidas están entre las obras más leídas.


No puedo terminar estas líneas sin recordar que Balzac es uno de los precursores del género policíaco y de detectives. En Un asunto tenebroso, de 1841, Laurence de Cinq-Cygne, una muchacha aristócrata, participa en un complot para derrocar a Napoleón. Aparece la figura desconfiable de Joseph Fouché, jefe de la policía, y el fundador del espionaje moderno. Esta novela hace parte de las escenas de la vida política de La comedia humana.


Así narra Balzac: “—(…) A los señores de Simeuse y Hauteserre los ha traicionado uno de esos infames espías que los gobiernos infiltran en toda conspiración para conocer bien su objetivo, medios y afiliados. No me confunda usted con ese miserable que me acompaña y que es el de la Policía...”.

jueves, 28 de agosto de 2025

El papagayo virtuoso

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 25 al 31 de agosto de 2025)

 


Imagen de portada: Alfredo Saldarriaga


El papagayo tocaba el violín. Este atributo le dio méritos para ser incluido en la reciente novela de Gustavo Álvarez Gardeazábal y le alcanzó para volar alto como el Cóndor de la primera obra del tulueño y situar la nueva pieza a una altura similar a la de esa otra sobre la Violencia. En ella, el autor desnuda sus orígenes y esencias sin pudor de quedar en cueros ante los ojos del mundo.


¿Qué tiene El papagayo… para que Gardeazábal no haga más que recibir elogios? Historias bien tejidas de dos familias enraizadas en sendas regiones: una paisa, otra vallecaucana. Vidas de personajes, campesinos y comerciantes, conservadores, liberales, tercos, suicidas, religiosos, agnósticos... El mismo tono chismoso de Cóndores no entierran todos los días, cálido y cercano, alentado con comentarios interpretativos y socarrones. Y la estructura del relato: el principio y el fin son anclas que fijan la atención en el narrador; el resto es un viaje de acá para allá, de allá para acá: un capítulo entre paisas, otro entre vallecaucanos… Así, los ojos del lector se deslizan como por una pista enjabonada a través de páginas llenas de gracia.


“La druida tomó el violín en sus manos, sacó el arco con solvencia de violinista de carrera, y poniéndoselo entre la cumbamba y su mano izquierda comenzó a tocar una danza zíngara que estremeció hasta el perro bravo de misiá Hortensia y lo puso a aullar. Cuando terminó, cogió el violín entre las dos manos, y mirando hacia la profundidad a través de la hendija de la S del instrumento dijo algo en su lengua milenaria…”.

jueves, 21 de agosto de 2025

Alicia no envejece

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 18 al 24 de agosto de 2025)

 

 


Han pasado 160 años y ¡sigue
Alicia en el país de las Maravillas! Nada que sale. Seguro entendió que la vida afuera carece de sentido o, al menos, que de nada serio se está perdiendo.


Tres años antes de la primera edición, sucedida en 1865, el británico Lewis Carrol —menos conocido como Charles Lutwidge Dodgson— había inventado el relato para contárselos de manera oral a tres niñas que iban con él en un navío, entre ellas, una tal Alicia  —Alice Liddell— de diez años.


En más de siglo y medio, quién no ha sabido de este clásico que narra la historia de una niña que, por seguir curiosa a un conejo blanco que va apurado, vestido con chaleco y portando reloj, cae por un agujero y llega a un mundo extravagante, donde vive aventuras sorprendentes y conoce personajes singulares, como la Oruga Azul y el Sombrerero Loco…


¿Qué hace de esta novela la historia más conocida de la literatura infantil? ¿Cómo logra Carroll cautivar a niños de todas las edades en diversas épocas, sin que disminuya el encanto? Debe ser la naturalidad con la que presenta lo absurdo, como las carreras frenéticas del Conejo Blanco, una metáfora del ser humano, que siempre va de prisa por llegar a ninguna parte, o las sentencias de muerte de la Reina de Corazones sin corazón.


“La Liebre de Marzo y el Sombrerero estaban tomando el té frente a la casa, en una mesa dispuesta bajo un árbol; sin cuidado alguno apoyaban sus codos sobre un lirón que dormía profundamente entre ellos y hablaban sin más por encima de su cabeza”. Así comienza el capítulo 7, Una merienda de los locos.

jueves, 14 de agosto de 2025

Una mente atormentada

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 11 al 17 de agosto de 2025)

 

 



Resulta fascinante que un espíritu creativo oscile del naturalismo —y por tanto documente la realidad y la exprese con llaneza— a la fantasía —y narre escenas de terror psicológico—. Es el caso de Guy de Maupassant, cuyo nacimiento sucedió hace 175 años.


Cuando el péndulo tocaba lo real, narró la guerra franco-prusiana desde el punto de vista de campesinos y víctimas, y hablaba de amores movidos por el instinto. Y en el otro lado, contaba con detalles que solo sabe quien las tiene, las visiones de una mente atormentada, que constituyen, en las letras y en la vida, la forma más angustiante del terror. Personajes sin libertad; juguetes del destino y el entorno.


Escribió más de 300 cuentos, seis novelas, muchas crónicas y un poemario. La gente recuerda la novela Bel Ami y los cuentos Bola de sebo y El Horla. En Bola de sebo, entre viajeros de una diligencia, burgueses e hipócritas, va Elisabeth, una prostituta. La segregan, pero luego la obligan a ceder a los deseos de un militar prusiano. En El Horla, al narrador lo acosa una criatura invisible, quizá real o producto de su mente enajenada. En este relato se lee:


“Mi sillón estaba vacío, parecía vacío; pero comprendí que él estaba allí, sentado en mi lugar, y que leía. ¡De un salto furioso, de un salto de bestia enfurecida, que va a desgarrar a su domador, crucé mi habitación para atraparle, para alcanzarle, para matarle!... Pero mi asiento, antes de que yo lo hubiera alcanzado, fue derribado como si alguien hubiera huido delante de mí…”.


Maupassant murió en 1893 con la mente atormentada.

jueves, 7 de agosto de 2025

Secundarios, pero no segundones

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 4 al 10 de agosto de 2025)

 

 

“No hay primera sin segunda”, repiten en las zambas. Y tal perogrullada se aplica a todo. Para que haya una figura central, existen otras periféricas. En la vida y en las historias alguien se roba la atención. Es a esta persona a la que le suceden las cosas y, como en el teatro, un círculo de luz parece seguirla dondequiera vaya. Hay otras figuras, cómo no, y también hay luces que las bañan para destacar su presencia y revelar sus acciones, pero no con igual esplendor.


En literatura, los personajes secundarios son esenciales para el desarrollo de las historias y la consolidación de personajes centrales. En algunas obras, aquellos tienen vida propia, personalidad definida, actos notables; respiran su propio aire y viven su propio cuento. Sancho Panza, en el Quijote; Atreyu, en La historia interminable; el doctor Watson en Las aventuras de Sherlock Holmes… Son secundarios, sí, pero no segundones.


De los nuestros, tengo en mente a dos mujeres: Frutos, la vieja cómplice de las andanzas del protagonista en “Simón el mago”, de Tomás Carrasquilla, y Gertrudis Potes, la antagonista del Cóndor León María Lozano, en Cóndores no entierran todos los días, de Gustavo Álvarez Gardeazábal.


La del antioqueño, “negra de pura raza (…) de una gordura blanda y movible, jetona como ella sola”, alienta la imaginación con cuentos de espantos y brujería. La del vallecaucano, que ríe “con una carcajada que las Becerra siempre consideraron vulgar”, es piedra en el zapato del nefasto corifeo conservador, protagonista del libro sobre la violencia bipartidista.

jueves, 31 de julio de 2025

¿Sigue vivo?

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN en la semana del 28 de julio al 3 de agosto de 2025)

 

 

¿Sigue vivo el género negro en Colombia? Formulada desde la Editorial de la Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín, la pregunta fue la chispa que encendió una conversación en ese centro educativo un día de julio.


La cuestión supone que existe un género negro en nuestro país. Que tal vez padezca una enfermedad o lesión que lo tiene en agonía o incluso, ay, ¡lo haya matado ya! Para dar el parte médico, nos convocaron a tres escritores de la colección Policías y Bandidos de esa Editorial: Memo Ánjel, Emilio Restrepo y el autor de estas líneas.


El nuestro fue un parte de tranquilidad. Dijimos que mientras haya escritores creando historias y lectores ávidos de leerlas, seguiría vivo. Que los géneros no expiran: desde antiguo escribimos y leemos cuentos, tragedias, comedias… Evolucionan las formas de contar, el lenguaje, los deseos, los miedos, las frustraciones. Mutan los valores y los ideales. Parafraseamos a Lavoisier, padre de la química: la literatura no se destruye; solo se transforma.


A las letras del crimen les pasa igual. Algo anómalo se anida en el alma de los bípedos vestidos. Asesinatos, robos, traiciones, tráfico de personas, armas, drogas y mil flagelos más se renuevan a diario. En Colombia los aviva la gasolina de conflictos armados, delincuencia, exclusión, pobreza, corrupción, discriminación.


Lo que se enferma y muere son las obras en particular, sobre todo las de autores que, por no correr riesgos creativos, repiten fórmulas que les funcionaron en libros anteriores. Caen, cómo no, en lugares comunes y monotonía. 

viernes, 25 de julio de 2025

Machado, el caminante

(Columna Río de Letras publicada en el Diario ADN, semana del 21 al 27 de julio de 2025)

 




Cualquier persona, al pensar en Antonio Machado, trae a la mente eso de “Caminante, son tus huellas el camino, y nada más; caminante, no hay camino, se hace camino al andar”. Líneas que hacen parte de “Proverbios y cantares”, incluido en el poemario Campos de Castilla. Afortunado el sevillano nacido hace 150 años este 26 de julio: pocos poetas cuentan que sus versos pasan de boca en boca como el agua y el pan.


Con la geografía y la cultura españolas clavadas en su ser, maduró su estilo en Francia, meca del Modernismo y el Simbolismo. Se dejó contagiar por estos movimientos. Entonces, cantaba así:


“Las ascuas de un crepúsculo morado

detrás del negro cipresal humean…

En la glorieta en sombra está la fuente

con su alado y desnudo Amor de piedra

que sueña mudo. En la marmórea taza

reposa el agua muerta”.


¿Muerta, dijo? Sí, muerta su esposa y muertas personas cercanas, el dolor se metió en sus cantares. La fuerza creativa lo mantuvo en pie. Dedicado al teatro, la traducción y la docencia universitaria, fue haciendo de la suya una escritura cada vez más reflexiva. Asimismo, fue tomando conciencia de que el habla popular —con la sabiduría que encierra— debía estar en el centro de su literatura. Fue liberándose de los ismos y formando un estilo propio, más bien filosófico, que lo llevó a decir:


“¿Conoces los invisibles

hiladores de los sueños?

Son dos: la verde esperanza

y el torvo miedo”.


Símbolo del exilio español, Machado murió en Colliure, Francia, en 1939, año en el que comenzaría la dictadura de Francisco Franco en su tierra natal.


jueves, 17 de julio de 2025

Llegaron en julio

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN en la semana del 14 al 20 de julio de 2025)

 

 

Solo porque el azar así lo quiso, numerosos autores llegaron al mundo un julio. Algunos dejaron un legado significativo.


Mencionemos a Kafka, el praguense nacido el 3 de julio de 1883, que revolucionó la fantasía y la filosofía con sus enfoques existencialistas y que remarcó lo absurdo de la existencia. A Proust, el francés nacido el 10 de julio de 1871, a quien, tras saborear una magdalena remojada en té, se le vino a la cabeza su vida entera con detalles, y ya no pudo parar hasta completar los siete tomos de En busca del tiempo perdido, en los que no solo recuerda sucesos y emociones, su formación y sus relaciones con el mundo, sino que reflexiona sobre sus actos y los de los otros, mientras describe al París que creció con él.


Qué decir de Hemingway y sus relatos que cuentan más con lo que omiten, Onetti y su existencialismo a lo latinoamericano, Neruda y su poesía adhesiva, Hesse y su búsqueda de paz espiritual… Y de un largo etcétera.


De los nuestros, mencionemos solo a León de Greiff, el poeta cuyo nombre era Francisco de Asís León Bogislao de Greiff Häusler. Nacido el 22 de julio de 1895 y conocido por Tergiversaciones y Variaciones alrededor de nada, publicó en la revista Panidas número 2, en 1915, un estremecedor poema de hastío de la vida que, por sí solo, bien le hubiera valido la inmortalidad: "Balada desolada". Comienza así:


"No he llegado a veinte años

y ya todo me cansa:

viviendo sin engaños

vivo sin esperanza;

porque mis ilusiones

reposan ateridas

y todas mis canciones

están entristecidas

por el saber amargo…”.


Y así sigue el poeta inmenso. 

jueves, 10 de julio de 2025

Lo que es real

 (Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 7 al 13 de julio de 2025)

 


Creo que por estos años asistimos a un prestigio notable de lo real o de lo que parece real. Oímos decir a algunas personas que les gusta una película “porque se basa en un hecho real”. Promueven producciones de cine o televisión anunciando que “son casos de la vida real”, desligados de la ficción y, más aun, de la fantasía. Como si estas fueran de peor familia.


Quienes consideran que lo que “huele” a real es más valioso parecen olvidar que, aunque una narración parta de una situación ocurrida, tras procesarla en la mente y transmitirla mediante el lenguaje, ya no corresponde plenamente a la que sucedió; es una interpretación de la misma. Una versión.


Menos recuerdan que la realidad no es cosa pura, sin contaminación; tampoco la ficción ni la fantasía. En la cotidianidad conviven asuntos inexplicables, mágicos, como cuando Simón González, intendente de San Andrés, hizo llover en la isla tras una sequía, en el decenio de 1980. O como cuando hubo un aguacero de sangre en Sierra Bagadó, Chocó, el 1 de agosto de 2008. Y no son metáforas. Luego de eso, la vida continuó como si tal cosa, con su máscara de seriedad, con su aspecto de realidad. Y viceversa: en la fantasía hay acontecimientos creíbles o, mejor dicho, que se parecen a los reales, como cuando los personajes de una historia hablan, trabajan, aman, ríen, antes de entrar en la pesadilla.


En fin, la idea es que quienes creen que en literatura vale más la no ficción están equivocados. Y quienes consideran que la ficción es más importante, también. Ningún camino es inferior a otro.