jueves, 30 de abril de 2026

Historias del nadaísmo

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 27 de abril al 3 de mayo de 2026)




Una noticia editorial que no debería dejarse pasar por alto es la publicación del libro La rebelión de la nada. Historias del nadaísmo en Colombia. Exalta un movimiento artístico y literario primordial en la historia nacional.


Fundado por Gonzalo Arango en 1958, el nadaísmo reacciona contra el conservadurismo y la violencia reinantes. Mediante actos escandalosos y obras provocadoras, pone en relieve las costumbres de la sociedad mojigata para subvertirlas y las ideas represoras de las clases dominantes para erosionarlas. Propone una poesía de libertad y rebeldía, y anuncia un evangelio de no resignación ante las acciones de dirigentes que solo dejan desolación y muerte a su paso. El nadaísmo pone un espejo frente al rostro de los colombianos para aterrarlos con su propia imagen y moverlos al cambio.


El libro La rebelión de la nada —editado por Revista Cronopio en asocio con el Fondo Editorial Institución Universitaria de Envigado, Editorial ITM y Fondo Editorial Remington— incluye textos de Armando Romero; Memo Ánjel; Darío Ruiz Gómez; Emilio Alberto Restrepo; Luis Fernando Macías; Manuel Cortés Castañeda; Miguel Falquez-Certain; Paula Andrea Pérez Reyes; Octavio Libreros; María Del Castillo Sucerquia; Silvia María Ramos; Fabian Castaño Mejía, y John Saldarriaga, el autor de esta columna, entre otros escritores.


El mío, les cuento, es un comentario sobre el libro Nadaísta bandido. Narraciones escogidas con su Carracuca, de Jaime Espinel (Ediciones Unaula, 2019). Espinel es uno de los grandes cuentistas de la literatura colombiana.


jueves, 23 de abril de 2026

La lengua del Quijote

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 20 al 26 de abril de 2026)

 

 



Así, pues, cada año trae su abril y cada abril, su 23. Y cada 23 de abril, las figuras de don Quijote y Sancho Panza. Este le hace honor a su apellido; aquel, larguirucho y escuálido, a su creador, Miguel de Cervantes.


El Día del Idioma viene siempre con esos protagonistas para festejar el natalicio de Cervantes, sucedido en 1547. Que resurjan, centrales, una y otra vez, no es por falta de ingenio de quienes festejan. Con sus obras, el autor flexibilizó la lengua para el arte y la cotidianidad, y revolucionó la literatura con temas, tratamientos y visiones.


El Quijote ayudó a fundar la novela en Español. Aparte de contar la historia de dos aventureros, incluyó otras novelas: “El curioso impertinente”, “La historia del cautivo”, “Marcela y Grisóstomo”, “Cardenio y Luscinda” y “Leandra y Eugenio”. Y jugó con el narrador: se presentó como un investigador que halla el manuscrito de un tal Cide Hamete Benengeli, historiador árabe. 


El licenciado Vidriera”, una de las Novelas ejemplares, es la historia de Tomás Rodaja, sujeto que cree estar hecho de vidrio. Evita los contactos personales para no quebrarse. Esta obra sintetiza la dualidad cervantina entre realidad y fantasía.


“Cuando andaba por las calles iba por la mitad dellas, mirando a los tejados, temeroso no le cayese alguna teja encima y le quebrase. Los veranos dormía en el campo al cielo abierto, y los inviernos se metía en algún mesón, y en el pajar se enterraba hasta la garganta, diciendo que aquélla era la más propia y más segura cama que podían tener los hombres de vidrio.

jueves, 16 de abril de 2026

Cantar a la Luna

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 13 al 19 de abril de 2026)

 

 



La Luna es un símbolo polivalente. Quienes andan de noche sienten compañía bajo la Luna llena. Los enamorados hallan en ella una celestina. También alude a soledad y locura.


Borges dijo:


Hay tanta soledad en ese oro.

La luna de las noches no es la luna

que vio el primer Adán. Los largos siglos

de la vigilia humana la han colmado

de antiguo llanto. Mírala. Es tu espejo.


De ella han hablado —casi siempre bien— en todos los tiempos. Cyrano de Bergerac, en Viaje a la Luna, describió una tecnología disparatada y reveló seres exóticos, al tiempo que criticó la religión, la sociedad y la ciencia. Julio Verne contó, en De la Tierra a la Luna, la visita al satélite con detalles asombrosos. H.G. Wells, menos optimista que el anterior, en Los primeros hombres en la Luna, narró la aventura de un empresario y un científico que hallaron allí una civilización subterránea, imperialista, esclavista. Así, criticó nuestras sociedades y reflexionó sobre el choque cultural.


Ríos de letras han corrido para cantarle. ¿Dije cantarle? Qué decir del bolero Los aretes de la Luna, de José Dolores Quiñones. Poema sin par, lleno de romance y fantasía:


Los aretes que le faltan a la luna

los tengo guardados para hacerte un collar.

Los hallé una mañana en la bruma

cuando caminaba junto al inmenso mar”.


Lo sé. Una nave estuvo merodeando la Luna, la real. No soy (tan) ingenuo: en ello hay intereses económicos y políticos. La carrera espacial de los que desean dominar la Tierra y el cosmos. Pero, sin duda, la Luna nos hace pensar en amores, historias y versos.

jueves, 9 de abril de 2026

Hablar de Beckett

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 6 al 12 de abril de 2026)

 

 

Samuel Beckett logró probar que la vida no es más que una tragicomedia. Representante del absurdo, mostró un mundo sin sentido y sin Dios, en el que los seres no pueden tener control de sus vidas y son más bien juguetes del azar.


El 13 de abril festejamos que este sujeto haya nacido en Dublín hace 120 años para sacudir el mundo de las ideas y las letras. Y no celebramos porque él nos ponga las cosas suaves y cómodas a los lectores; sino por lo contrario: porque nos exige atención para seguir el hilo de sus pensamientos, sus textos no convencionales ni planos. En teatro presenta situaciones ilógicas. Por ejemplo, en Esperando a Godot, obra en la que hace evidente el tedio y la falta de sentido de la existencia, dos vagabundos esperan a un tal Godot que nunca llega y que el lector jamás conoce. Algunos creen que Godot representa a Dios. Y en narrativa —El innombrable, Molloi, A lo lejos un pájaro— contiene escenas y oraciones fragmentadas.


Si mudarse de país resulta traumático para unos, qué decir sobre mudarse de lengua. Eso hizo él. Dejó Dublín, se fue a París y allí escribió, en Francés, varias de sus obras más celebradas.


En El calmante se lee:


“Yo ya no sé cuándo he muerto. Siempre me ha parecido haber muerto viejo, hacia los ochenta años, y qué años, y que mi cuerpo daba fe de ello, de la cabeza a los pies. Pero esta noche, solo en mi cama helada, siento que voy a ser más viejo que el día, la noche, en que el cielo con todas sus luces cayó sobre mí, el mismo cielo que tanto había mirado, desde que erraba sobre la tierra lejana”.


jueves, 2 de abril de 2026

El Flaco sin igual

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 30 de marzo al 5 de abril de 2026)


 


Acomodador de cine, vendedor de autos y electrodomésticos, secretario del Centro Artístico de Barranquilla, administrador y publicista de Cervecería Águila… el Flaco Álvaro Cepeda Samudio hizo mil cosas, además de ensartar ideas y palabras.


Este barranquillero —cumpliría 100 años el 30 de marzo— agitó las letras con piezas experimentales. Los cuentos de Juana muestran un personaje raro: se distrae fabricando muñecas sin ojos o disparándoles dardos a los futbolistas del frente de su casa, con una cerbatana. La casa grande narra la masacre de las bananeras, cometida por el Gobierno contra huelguistas de una multinacional en 1928.


Integrante del Grupo de Barranquilla, fue columnista, reportero, cronista, editor y director de periódicos. El “Reportaje a Garrincha”, el futbolista brasilero que jugó en Junior, es una obra iluminada. Publicado en El Diario del Caribe y El Tiempo, dice:


“El rostro abotagado de Manoel Dos Santos, taciturno, sin expresión, como la de un boxeador que ha perdido muchos combates, se ilumina de pronto en una sonrisa abierta, y los ojos hasta ahora pequeños, y también sin expresión, por primera vez comienzan a aparecer inteligentes, vivos, iluminados como la sonrisa. El hombre bueno y descomplicado que es realmente esta leyenda del fútbol mundial que se llama “Garrincha”, aparece como el cubilete de un prestidigitador al conjuro de un nombre: Elsa Soares”.


Cepeda murió en Nueva York, en 1972. Su genialidad floreció hasta en frases publicitarias. “Águila, sin igual y siempre igual” es una perla que no pierde brillo.