Mostrando las entradas con la etiqueta esclavitud. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta esclavitud. Mostrar todas las entradas

lunes, 9 de mayo de 2022

Esclavitud

(Columna publicada en el periódico GENTE, del grupo El Colombiano, el viernes 6 de mayo de 2022) 



La columna del 22 de abril se refiere a la contribución de grupos étnicos, como el afroamericano, en la permanente construcción del idioma.


La lectora Gloria Vásquez comenta: “usted hace una referencia incluyente muy necesaria pero imprecisa cuando dice: "...en las (letras) afroamericanas, el (aporte) de miles de personas  cazadas en África y traídas a América contra su voluntad...”. 


Gloria agrega: “todavía no hay el reconocimiento de la responsabilidad de cada quien de todos los hechos históricos sobre víctimas y victimarios. Me refiero a la infame e infamante esclavitud de los negros procedentes de África, que ofende a la humanidad por siempre pero que tiene un elemento al cual no alude: los 'negreros' europeos recorrían la costa de África occidental pero no se internaban en ese continente desconocido entonces les compraban a los negros dominantes a otros negros sometidos por ellos, no hubo inocentes».


Oportuna advertencia: la esclavitud de africanos no está suficientemente entendida y, por consiguiente, su discusión no está cerca de terminarse.


Por este camino, vienen a mi memoria novelas del cartagenero Antonio Prada Fortul. Benkos Biohó narra las gestas de libertad lideradas por este personaje en el siglo XVII, y Kanú, las aventuras de un africano que consiguió regresar a su continente después de permanecer un tiempo en Cartagena de Indias. Esta dice: “El trato del yoruba con los muertos es cotidiano; estos no pertenecen propiamente a “otro mundo”, sino a otro país del mismo mundo, a la otra orilla; la invisible (…)”.


sábado, 16 de octubre de 2021

Esclavitud

(Columna publicada en el semanario Gente, de El Colombiano, el 15 de octubre de 2021)


Quien ose a hablar mal de la tecnología, la virtualización y la digitalización parece cometer pecado mortal. Un espontáneo ejército surge para defender esas deidades y atacar al osado, aduciendo que su opinión se debe a su edad o se burlan de él comparándolo con los abuelos cavernícolas, como si tales cosas constituyeran insultos. No revisan si al contradictor lo asiste algo de razón. No hay derecho a disentir; solo a decir: “me gusta”.


Pero hay un filósofo a quien le están poniendo atención: el coreano-alemán Byung-Chul Han. Crítico del sistema basado en la información, señala que nos conduce a la sociedad del cansancio, conformada por seres agotados, deprimidos por las inapelables exigencias de un mundo consumista y alienado.


En entrevista publicada en El País de España el 9 de octubre pasado, sostuvo: “el smartphone es hoy un lugar de trabajo digital o bien un confesionario digital. Todo dispositivo, toda técnica de dominación genera artículos de culto que son empleados para la subyugación. Así se afianza la dominación. El smartphone es el artículo de culto de la dominación digital”. Señaló que actúa como un rosario y sus cuentas. Por eso mantenemos el móvil constantemente en la mano. El “me gusta” es el amén digital. “Seguimos confesándonos. Nos desnudamos por decisión propia. Pero no pedimos perdón, sino que se nos preste atención”.


Sin duda, urgen sujetos como él, que reflexionen sobre las conductas.