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viernes, 24 de marzo de 2023

La pelota de Casablanca

(Columna publicada en el periódico GENTE, del grupo El Colombiano, el 24 de marzo de 2023)



Débora Arango murió hace más de 17 años. Desde entonces esperamos la apertura de Casablanca.


Foto: 4-72

En 2010 publiqué en El Colombiano: “Débora Arango murió al mediodía del domingo 4 de diciembre de 2005. Ese día, las puertas se abrieron para sacar el féretro y volvieron a cerrarse, no se sabe hasta cuándo. Porque por ahora no se vislumbra la posibilidad de que los aficionados al arte, de Envigado y del mundo, puedan entrar a ese caserón de muros blancos y puertas azules. El misterio que rodeó esa casa en vida de la artista, se perpetúa después de su muerte”.


Explicaba que la declaración de Casablanca como Bien de Interés Cultural de la Nación y Casa Museo solo servía para que no la tumbaran: la sola norma no permitía concretar su apertura. En ese escrito, el exalcalde Héctor Londoño Restrepo declaró que el Municipio debería adquirirla: sería la única manera de garantizar el acceso del público. En 2012 salió la estampilla de la pintora; en 2016, el billete de 2.000 pesos (con la artista por una cara y Caño Cristales por otra, mientras que los de 5.000 y 50.000 pesos tienen asuntos de Silva e Isaacs, respectivamente, por ambos lados). En 2017, ¡Envigado compró Casablanca!


Según informó el alcalde Braulio Espinosa hace un mes, “la pelota está en el campo del Ministerio de Cultura”. Ojalá, entonces, la chute y Envigado la agarre, drible y meta gol. Entre tanto, la casa sigue cerrada. Y sabemos que las casas cerradas… se caen.

viernes, 19 de agosto de 2022

Se nos cae Casablanca

(Columna publicada en el periódico GENTE, del grupo El Colombiano, el 19 de agosto de 2022)



Casablanca, agosto 2016. Foto El Colombiano
Se nos va a caer Casablanca en las narices y solo nos vamos a enterar cuando caminemos entre escombros. Basta andar por su lado para advertir cómo las paredes reciben dentelladas de un abandono de apetito voraz. Y sigue cerrada, 17 años después de la muerte de Débora Arango y más de cinco de que el Municipio la comprara.


“Como es Bien de Interés Cultural de la Nación, esta debe ocuparse de ella”, dicen unos. Sobre su destino opinan los de cultura, los de patrimonio, los políticos. Y mientras hablan… se nos cae Casablanca.


En cafés y esquinas, hablan los ciudadanos: “la casona ya no contiene todo cuanto tenía al momento del negocio y su infraestructura es frágil como espuma”. Y mientras murmuran… se nos cae Casablanca.


Pensar que nadie ignora la importancia de la artista. Un político dice: “yo peinaba a la maestra”; otro: “yo la consolaba”, el tercero: “yo la acompañaba al salir”… Si la hemos querido tanto, ¿por qué permitimos la caída de su morada y el deterioro de su legado?


Viene a la mente el poema “Últimos días de una casa”, de Dulce María Loynaz:


Me siento ya una casa enferma,

una casa leprosa (…).

Soy la Casa.

Más que piedra y vallado,

más que sombra y que tierra,

más que techo y que muro,

porque soy todo eso, y soy con alma (…).

Amanecemos otra vez.

Un día nuevo, que será

igual que todos.

O no será, tal vez… La vida es siempre

puerta cerrada tercamente

a nuestra angustia. (…)

Llegué  a valer tanto en sus cuentas,

que no valía nada en su ternura…

Y si no valgo en ella, nada valgo…

Y es hora de morir.

sábado, 29 de enero de 2022

En Casablanca habita la espera

(Columna publicada en el periódico GENTE, del grupo El Colombiano, el 28 de enero de 2022)

 


No sé ustedes, pero mi gran anhelo para el 2022 es que abran de una vez por todas la casa museo de una de las artistas más importantes de América: Débora Arango.


Foto: Sistema de Bibliotecas Públicas de Medellín

La relación de la gente con esa vivienda ha sido de espera. Primero, cuando la maestra vivía, deseábamos que por un milagro divino ella asomara para poder verla. O al menos, que cuando uno pasara por ahí, estuviera la puerta abierta para colar los ojos hacia el interior y escrutar el misterio.


Después del 4 de diciembre de 2005, cuando murió, aguardábamos lo que pudiera pasar con Casablanca. Festejábamos cada noticia, como cuando la declararon “Bien de Interés Cultural de la Nación y Casa Museo”, con lo cual se logró, por lo menos, que no la demolieran. Casi nos sale hernia de hacer fuerza para que el Municipio de Envigado la comprara a la sobrina propietaria.


Después desbordamos de dicha cuando ¡por fin! la Administración la adquirió por más de 13 mil 500 millones de pesos, con apoyo del Área Metropolitana y el Instituto para el Patrimonio de Antioquia, De eso hace más de cinco años, durante los cuales esperamos la preparación museográfica. Hace casi un año comenzaron visitas guiadas, como dos veces por semana, pero nada definitivo.


Es válido suponer que, ahora que tenemos Secretaría de Cultura, la apertura se agilice. Qué bueno sería contar entre los logros de la primera titular de este despacho, Ruth Verónica Muriel, el ponerle fin a este calvario de esperas.