miércoles, 21 de octubre de 2026

Templo de libros

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 19 al 25 de octubre de 2026)

 

 

Biblioteca Piloto, Medellín. Foto: Alcaldía de Medellín

Una biblioteca es el lugar donde se guardan los libros, bien sean plantillas de madera o cerámica, rollos de papiro, manuscritos de tinta y papel, volúmenes impresos o libros digitales. Creo que la biblioteca tiene un aire como de templo. Al reunir los más altos logros del pensamiento, la imaginación y el conocimiento, se torna en sitio sagrado donde se rinde culto a una divinidad: la Sabiduría, entendida en términos de Santo Tomás de Aquino: “el conocimiento cierto de las causas más profundas de todo”.


Por eso también resulta abominable la destrucción de bibliotecas y centros de conocimientos. En la aniquilación de Nínive, narrada en la Epopeya de Gilgamesh, desaparecieron muchos documentos de arcilla; en el incendio de la Biblioteca de Alejandría se desvaneció la mayor cantidad de papiros de la época clásica; en las guerras del Medio Oriente se han perdido millones de libros; en América, los conquistadores y los misioneros destrozaron códices, museos, templos y bibliotecas, para imponer el pensamiento europeo. Arruinaron asombrosos cálculos astronómicos, geográficos, biológicos, filosóficos, religiosos. Y pensar que cada idea puede demorar años, a veces siglos, en madurar, antes de llegar a un libro. Y si la refutan, no pierde valor: queda como evidencia de que el pensamiento no se detiene.


La biblioteca es, pues, uno de los sitios que más cuidado y orgullo merecen de todos nosotros. Guarda y difunde gran parte de nuestra esencia. El 24 de octubre es el Día Internacional de este templo y no podemos pasar de largo sin entrar en él.

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