jueves, 30 de julio de 2026

Beber cerveza

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 27 de julio al 2 de agosto de 2026)

 


El Sol siempre ha estado ahí arriba calentando la vida. Como a veces se le va la mano, los humanos han corrido a buscar alivios. Entre estos, la cerveza surgió hace ocho mil años en Egipto y Mesopotamia. Por su eficacia al mitigar la sed sigue vigente y tiene su día: el primer viernes de agosto.


La cerveza está en la literatura desde antiguo. No tanto como el vino que la tiene anegada, pero también ha empapado miles de obras. Teofrasto, el griego de los siglos IV y III a.C., la definió en su libro Sobre las causas de las plantas como "vino de cebada", común en Egipto, donde la tomaban como agua.


Jane Austen, en Emma, y Charles Dickens, en La tienda de Antigüedades dicen que sus personajes la beben. James Joyce la veneró en el Ulises: “Terence O’Ryan le oyó y al punto le trajo un cristalino cáliz rebosante de la espumosa cerveza de color ébano que los nobles mellizos Bungiveagh y Bungardilaun destilan eternamente en sus divinas barricas, astutos cual los hijos de la imperecedera Leda”. Robert Louis Stevenson tiene un poema a la “Cerveza Heather Ale”, hecha con flores de brezo, a las que desplazarían las de lúpulo. Narra el genocidio de los enanos pictos, dueños de la receta, a manos de un rey.


Como esta columna no es jarra sin fondo, va el último sorbo. En el poema “Cerveza”, Charles Bukowski la hace refugio en su pena de amor. Así termina:


Cerveza

ríos y mares de cerveza

cerveza, cerveza, cerveza.

La radio pasa canciones de amor

mientras el teléfono permanece en silencio

y las paredes se ciernen

y cerveza es todo lo que hay”.

 


jueves, 23 de julio de 2026

León de Greiff

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 20 al 26 de julio de 2026)

 



Francisco de Asís León Bogislao de Greiff Häusler. Tal es el nombre completo del poeta León de Greiff. En él, sus padres rindieron homenaje al autor del Cántico de las criaturas y a León Tolstoi.


Muchos celebran el “Relato de Sergio Stepansky” y repiten de memoria esa parte que dice:


“Juego mi vida, cambio mi vida,

de todos modos

la llevo perdida…”.


También lo hago. Es un canto al desapego a una vida tediosa y vacía, con versos sonoros, burlesca evocación histórica y riqueza semántica.


La que más me conmueve de sus creaciones la conocí en una edición facsimilar de la revista Panida, que fundó con Fernando González y otros intelectuales en 1915. Se titula “Balada desolada”. La firma con el seudónimo Leo Legrís:


“No he llegado a vente años

y ya todo me cansa:

viviendo sin engaños

vivo sin esperanza;

porque mis ilusiones

reposan ateridas

y todas mis canciones

están entristecidas

por el sabor amargo;

porque sé cómo es vana

la vida, el viaje largo”


y así, otros 18 versos de argumentos para estar desencantado.


El 11 de julio se cumplieron 50 años de la muerte de este creador que revolucionó la literatura colombiana. Que intentó sacar a los lectores de las ideas tradicionales, confortables, que suelen encontrar lo bello en la repetición del pensamiento hegemónico. Sus líneas musicales, a veces enrevesadas, invitan a pensar cada palabra, cada reflexión, cada silencio. Tergiversaciones, Libro de signos, Variaciones alrededor de nada están entre las obras de este autor que sostiene su poesía en la ironía y la búsqueda idiomática.

jueves, 16 de julio de 2026

Fútbol y política

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 13 al 19 de julio de 2026)

 

 

Cuando políticos autoritarios meten las sucias manos en el deporte, envilecen una actividad que se supone noble y creativa. En el Mundial de Fútbol que termina, el gobierno gringo aprovechó la atención orbital para humillar a los iraníes e imponer su voluntad. Como mantiene conflicto con el país asiático, les negó y retrasó visas a integrantes de esa selección, obligó al equipo a salir de su suelo y buscar refugio en México; le impuso entrar a Estados Unidos el mismo día del partido y salir cuando este acabara. Y a los aficionados de Irán les decomisó banderas en los estadios y limitó la boletería. Nadie olvidará el indulto al jugador gringo Folarin Balogun. Le mostraron tarjeta roja en un partido; por tanto, quedaba inhabilitado para jugar en el siguiente. Pero gracias a una llamada de Trump al presidente de Fifa, le aplazaron el castigo quién sabe hasta cuándo.



Esta columna es de libros. Lo anterior nos permite mencionar Fútbol y fascismo, de Cristóbal Villalobos. Recrea la historia del Mundial de Italia 1934: Mussolini usó el certamen para lavar la imagen de su régimen totalitario. Presionó la sede y realizó un control asfixiante de la competencia: nacionalizó futbolistas, obligó a los árbitros a favorecer a su selección y amenazó a los jugadores de esta para que ganaran de cualquier modo.


En El delantero centro fue asesinado al atardecer, del gran Vázquez Montalbán, en medio de la atrocidad del crimen queda claro cómo los dirigentes políticos y económicos manipulan el fútbol y lo convierten en arma de control social y de negocio.

jueves, 9 de julio de 2026

Libro electrónico

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 6 al 12 de julio de 2026)

 

 

Lo único constante es el cambio. Repetimos como propia esta frase de Heráclito de Éfeso, porque es indiscutible. A cada paso nos vemos ante una situación en la que se aplica. Hay otra idea no menos cierta y es de todos: el cambio asusta a muchas personas como un monstruo bajo la cama, pues, lo nuevo, lo distinto, las hace sentir amenazadas.


Y no voy a hablar de política. Voy a imaginarme el revuelo de los lectores cuando, en el siglo XV, comenzaron a imprimirse los libros, gracias al invento de Gutenberg, y hallaban en las bibliotecas cada día más los volúmenes editados en serie y menos los artesanales. Debe haber sido común el comentario de los tradicionalistas, de que no había como los libros hechos a mano, la caligrafía estilizada del copista, las ilustraciones únicas para cada ejemplar… Por supuesto, lo mismo debe haber sucedido, siglos más atrás, al remplazar los rollos de papiro por los volúmenes unidos mediante un lomo.


En la actualidad, cuando el libro electrónico celebra su día el 4 de julio, y después de 55 años del origen de esta nueva manera de leer, se les oye decir a algunos que no hay como los libros físicos, con su olor a papel y a tinta.


Los libros, como lleguen a uno: en publicaciones de papel, nuevas o viejas; en formatos digitales. Ojalá en ediciones bien preparadas y excelentes traducciones. Lo importante es leer. No sacar pretextos para no hacerlo, como este, el del material. El libro electrónico fue una iniciativa de Michael Harts, estudiante de la Universidad de Illinois. Y puede tenerse en el teléfono móvil.


jueves, 2 de julio de 2026

Diálogo de sordos

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 29 de junio al 5 de julio de 2026)

 

 


En el libro La expulsión de lo distinto, Byung-Chul Han, el filósofo coreano, dice que, como ya nadie escucha realmente a los otros por estar esclavizado de la tecnología, en el futuro surgirá el oficio de oyente.


Ganador del Princesa de Asturias del año pasado, indica que los contenidos digitales que cautivan la mente de la mayoría, están diseñados para fortalecer un discurso egocéntrico y narcisista, en el que es casi imposible ceder tiempo, atención y ego a otra persona. Los individuos viven aplicados en atender órdenes subliminales de consumismo excesivo, es decir, calmando necesidades inexistentes de productos y estilos de vida.


La desbordante cantidad de mensajes, opiniones y estímulos vacía a las personas de la capacidad de estar presentes y de dialogar con alguien. Cuando dice “dialogar” se refiere a que cada uno permita que el otro se exprese y despliegue lo que lleva dentro, porque escuchar no es solamente esperar turno para volver a hablar. Más que cortesía, escuchar es una forma de resistencia, dice el filósofo, una manera de devolverle profundidad a las relaciones entre las personas, relaciones que se tornan superficiales por las prisas.


“Los tiempos en los que existía el otro se han ido. El otro como misterio, el otro como seducción, el otro como eros, el otro como deseo, el otro como infierno, el otro como dolor va desapareciendo. Hoy, la negatividad del otro deja paso a la positividad de lo igual”.


Una sociedad en la que casi nadie escucha es, sin duda, otra forma de distopía, de realidad indeseable. Es la que vivimos.