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viernes, 19 de mayo de 2023

Madre

(Columna publicada en el periódico GENTE, del grupo El Colombiano, el viernes 19 de mayo de 2023)



Madres hay fatales o, por lo menos, déspotas; descuidadas o, por lo menos, indiferentes, y bondadosas o tan parcializadas por sus hijos que no les importa si se llevan por delante al resto del mundo.


Tetis entregando la armadura
a Aquiles.
Artista: Benjamin West
Museo de Arte de Los Ángeles

Tetis, ninfa de la mar, madre de Aquiles, no abandona a su hijo durante la vida ni a lo largo de las azarosas páginas de la Ilíada, en la que Homero narra parte de la guerra de Troya. Le manda construir una magnífica armadura y lo reconforta cuando llora la muerte de Patroclo. Y pide a Zeus:


“—Padre Zeus, si alguna vez te fui útil entre los inmortales con palabras u obras, cúmpleme este voto: honra a mi hijo, el héroe de más breve vida, pues el rey de los hombres Agamenón le ha ultrajado, arrebatándole la recompensa que todavía retiene. Véngale tú, próvido Zeus olímpico, concediendo la victoria a los troyanos hasta que los aqueos den satisfacción a mi hijo y le colmen de honores”.


La señora March es la mamá de cuatro muchachas en la novela Mujercitas, de Louisa May Alcott. Las educa para que juntas enfrenten las adversidades. Pelagia, en La madre, de Maksim Gorki, es una mujer envejecida antes de tiempo por maltratos del esposo y embrutecida por excesivo trabajo. Sigue a su hijo en la lucha por la libertad.


Entre las nuestras, la madre de Efraín, en María, de Jorge Isaacs, es prudente y callada, consolaba a los tristes y aconsejaba a los confundidos. Para qué más.

viernes, 12 de mayo de 2023

Madre

(Columna RÍO DE LETRAS publicada en el diario ADN, semana del 8 al 13 de mayo de 2023)



Madre célebre, sin duda, la griega Medea. Hija de rey y ninfa, aprendió hechicería de su tía, Circe. Su esposo, el argonauta Jasón, se hizo rey con su brujería. Cuando la engañó, ella decidió vengarse. En lugar de matarlo, mató a sus hijos. En la tragedia de Eurípides se lee:


“¡Mano infeliz, empuña, empuña ya la espada, deslízate cual sierpe hacia la dolorosa red que tu vida detiene! (…). Por un día breve olvida que son tuyos y, cuando los hayas matado, llorarlos puedes…”.


Primera Edición.
 Ed. Araluce, 1929

Otra madre nada plausible, la protagonista de Doña Bárbara, de Rómulo Gallegos. Odió a su hija y la abandonó. Y como suele suceder, no solo en la ficción, sino en la realidad, se fijó en el mismo hombre que aquella. La bárbara halló maneras de arruinarlos.


¡Qué decir de Lady Macbeth! Bruja que, junto a su esposo, conspiró para subir al trono de Escocia. Shakespeare asegura que dijo:


“Yo he sentido la terneza de una madre por el hijo que a sus pechos alimenta, mas de haberlo así jurado, cuando la frente serena del risueño amado infame mi regazo sostuviera, cuando con mayor dulzura sus ojos resplandecieran, y al mirar los ojos míos su blando pecho latiera, el pezón le arrancaría entonces a la boca tierna; entonces estrellaría su frente contra una piedra”.


Son ejemplos de madres. ¿Y las buenas? De ellas se habla con más frecuencia. Las palabras madre y bondad suelen armonizar en la misma frase. Las mamás horribles —más numerosas de lo que se supone—, son materia prima exquisita para literatos, pues constituyen el prototipo de la maldad que define a la especie.