miércoles, 12 de agosto de 2026

Amado

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 10 al 16 de agosto de 2026)

 



Jorge Amado, el autor brasileño que emprendió el viaje al corazón del misterio el 6 de agosto de 2001, hace 25 años, dejó una obra en la que se amalgaman la fiesta y la sensualidad, el compromiso contra la injusticia social y la descripción del alma de su pueblo, con una genialidad y una gracia que pocas veces se encuentran.


En obras como Cacao se plasma la vida difícil de una sociedad marginada, trabajadores explotados por terratenientes. En Sudor desfilan mendigos, obreros y prostitutas expuestos a la explotación unos, a la segregación social otros, y a la miseria todos ellos. En Capitanes de la arena, niños callejeros deambulan por la ciudad entre dolor y violencia, pero, claro, se tornan invisibles en una urbe en la que la tragedia se toma como algo normal.


Doña flor y sus dos maridos, y Gabriela, clavo y canela son sus novelas más conocidas y celebradas. El cine, el teatro y la televisión las han representado. Ambas ponen en el centro unos amores tórridos para mostrar, en la primera, el espíritu del Brasil carnavalero; en la segunda, las tensiones sociales del abuso laboral.


Estas son líneas de Doña Flor…: “¿Quién, esa noche de domingo de carnaval, no había planeado ir a un corso o a divertirse en alguna fiesta? ¿Quién no tenía algún programa esa madrugada? Pues bien, a pesar de eso, el velatorio de Vadinho fue un «éxito», como aseveró y proclamó con orgullo doña Norma”.


En fin, la capacidad de expresar la forma de ser y de sentir de su pueblo, así como la de denunciar las desigualdades han sido el motivo de que Jorge sea amado.

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