(Columna
Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 30 de marzo al 5 de abril de 2026)
Acomodador de cine, vendedor de autos y electrodomésticos, secretario del Centro Artístico de Barranquilla, administrador y publicista de Cervecería Águila… el Flaco Álvaro Cepeda Samudio hizo mil cosas, además de ensartar ideas y palabras.
Este
barranquillero —cumpliría 100 años el 30 de marzo— agitó las letras con piezas
experimentales. Los cuentos de Juana muestran un personaje raro: se distrae
fabricando muñecas sin ojos o disparándoles dardos a los futbolistas del frente
de su casa, con una cerbatana. La casa grande narra la masacre de las
bananeras, cometida por el Gobierno contra huelguistas de una
multinacional en 1928.
Integrante
del Grupo de Barranquilla, fue columnista, reportero, cronista, editor y director
de periódicos. El “Reportaje a Garrincha”, el futbolista brasilero que jugó en
Junior, es una obra iluminada. Publicado en El Diario del Caribe y El Tiempo,
dice:
“El rostro abotagado de
Manoel Dos Santos, taciturno, sin expresión, como la de un boxeador que ha
perdido muchos combates, se ilumina de pronto en una sonrisa abierta, y los
ojos hasta ahora pequeños, y también sin expresión, por primera vez comienzan a
aparecer inteligentes, vivos, iluminados como la sonrisa. El hombre bueno y
descomplicado que es realmente esta leyenda del fútbol mundial que se llama
“Garrincha”, aparece como el cubilete de un prestidigitador al conjuro de un
nombre: Elsa Soares”.
Cepeda murió en Nueva York, en 1972. Su genialidad floreció hasta en frases publicitarias. “Águila, sin igual y siempre igual” es una perla que no pierde brillo.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario