(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 23 al 29 de marzo de 2026)
Esta
novela fantástica es la obra más ambiciosa, bien lograda y experimental de esta
autora británica de cuya muerte se conmemoran 85 años el 28 de marzo. Sé que
resulta arriesgado afirmar que esta sea la más ambiciosa, considerando que
todas sus creaciones —La señora Dalloway, Las olas, Al faro, Noche y día;
en fin, todas— se caracterizan por romper esquemas de formas y pensamientos. Exploró
técnicas narrativas como el flujo de conciencia, usó imágenes de poesía y dio
prioridad a las reflexiones y observaciones sobre las acciones. Conocida por su
mente abierta o, más bien, carente de puertas, y por sus ideas feministas,
Virgilia Woolf fue, sin duda, una revolucionaria de las letras.
Leamos algunas líneas:
“Orlando se había transformado en una mujer —inútil negarlo.
Pero, en todo lo demás, Orlando era el mismo. El cambio de sexo modificaba su
porvenir, no su identidad. Su cara, como lo pueden demostrar sus retratos, era
la misma. Su memoria podía remontar sin obstáculos el curso de su vida pasada”.

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