(Columna publicada en el periódico Gente, del grupo El Colombiano, el 7 de julio de 2023)
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En
las letras sucede igual. Cuando se habla de literatura colombiana, a las mentes
de la mayoría llegan primero los nombres rociados con el agua bendita del
centralismo que los de creadores cobijados por otro cielo.
Miguel Ángel López (“Vitorio Apushana”) es de los poetas guajiros más sonados. Contrabandeo sueños con Arijunas cercanos y Encuentros en los senderos de Abya Yala son dos poemarios suyos. Escribe:
Somos pastores
somos los hombres que viven en el mundo de las sendas.
Nosotros, también, apacentamos,
también regresamos a un redil… y nos amamantan.
Y somos leche del sueño, carne de la fiesta… sangre del adiós.
Aquí, en nuestro entorno,
la vida nos pastorea.
Lindantonella Solano es una de las creadoras guajiras más reconocidas. La piel de las palabras, Espejos rotos y En la cuerda del silencio son tres de sus poemarios. Expresa:
Cuando el tiempo
utiliza zapatos nuevos
nos deja descalzos
y el polvo
de
su recorrido.
Por
supuesto, hay otras voces de ese territorio que debemos leer para acercarnos a
las maneras propias de percibir el mundo.
Gracias, John en por resaltar estás voces. Impecables. En un región (cómo en casi todas en este pobre país) dónde impera la corrupción y la politiquería. Una y la misma cosa.
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