(Columna publicada en el periódico GENTE, del grupo El Colombiano, el 29 de julio de 2022)
Todo venía bien o, al menos, sin mayores sobresaltos… O, para ser sinceros,
las cosas venían mal, como suelen venir desde que se lleva registro de ellas.
Los viejos diciendo: “este es el peor año”; “este, el peor invierno”; “esta, la
peor crisis”...
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The number of the beast is 666, William Blake. Rosenbach Museum & Library |
En fin, las cosas venían como puede esperarse cuando se habita una bola
que huye desbocada por el cosmos, y dando vueltas como para volver loco a
cualquiera, hasta que la RAE, sí, la Academia de la Lengua, circunspecta como
suele ser, le dio por recordar que existe esa palabreja endemoniada.
Hexakosioihexekontahexafobia.
Veintiocho letras que parecen puestas una detrás de otra al capricho de
un demente, un demente que se hubiera apropiado del teclado en un descuido de
su psiquiatra.
Ya teníamos bastante con la versión abreviada, trihexafobia, que suele
remplazarla con frecuencia —quiero decir, con la frecuencia con la que pueda
usarse una palabra como esta—.
¿Que qué significa? Ah, ¿es que no lo he mencionado ya? Uno se distrae y
enreda con el término y se olvida de explicarlo.
Hexakosioihexekontahexafobia es el temor al número 666, la marca de la
bestia. Se caracteriza por el rechazo a cualquier cosa relacionada directa o
indirectamente con este, indica amablemente la misma entidad que nos sacó de la
tranquilidad, la RAE.
No queda más que condolerse por quienes padecen esta fobia. Además de
sufrir tan tormentoso desequilibrio, deben soportar que un vocablo así aparezca
a la hora de definir sus vidas. ¡Pobres gentes!