jueves, 22 de enero de 2026

Escritor y vagabundo

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 19 al 25 de enero de 2026)

 


Jack London. Retrato de 1903.
 Autor: published by L C Page and Company Boston 1903.
 Fuente: 
https://archive.org/details/littlepilgrimage00harkuoft 


Hay escritores cuya vida es más emocionante que sus novelas. Jack London es uno de ellos. Nacido hace 150 años —el 12 de enero fue su cumpleaños—, la pobreza lo empujó a vagabundear, viajar en trenes de carga, dormir en parques. Fue aventurero. Viajó a México y el Oriente donde gambeteó el frío y el hambre de cualquier modo. Compró la goleta a un pirata pescador de ostras y se hizo pirata pescador de ostras… El negocio no funcionó, así que se pasó al lado de la ley: integró una patrulla pesquera… Se contagió de la fiebre del oro, fue al Yukón y contrajo escorbuto…


Vivió 40 años de locura y vértigo. Autodidacta, escribió más de 50 libros. Ah, y fue reportero. Escribía de seres miserables o aventureros. En la pieza autobiográfica John Barleycorn alude a su época de pirata, su alcoholismo y su lucha por no ahogarse en la bebida, y jura que le quitó la amante al tipo que le vendió la goleta. En el Yukón creó su mejor cuento: Encender un fuego. La lucha del ser humano contra los rigores naturales. Más que acción, predomina la tensión de saber que el sujeto morirá si no logra encender una maldita hoguera. “¡Qué buena idea, pensó, morir durmiendo! Será lo mismo que tomar un anestésico”.


Las dificultades lo hicieron sensible. Se hermanó con los desposeídos y los animales que compartían su vida. A estos los entendió y mostró cómo observan a los humanos. En El llamado de lo salvaje, los maltratos avivan instintos primitivos en un perro doméstico, y en Colmillo blanco, esos instintos afloran para que el personaje canino sobreviva a mil ultrajes.


jueves, 15 de enero de 2026

50 años sin Agatha Christie

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 12 al 18 de enero de 2026)

 


El 6 de agosto de 1975, los lectores del New York Times hallaron esta nota en primera plana: Hércules Poirot, detective belga de fama internacional, falleció en Inglaterra. Se desconoce su edad”. Un obituario dedicado a un personaje creado por la británica Agatha Christie. Así, Poirot traspuso el umbral de la ficción a la realidad.


La autora, de cuya muerte se cumplieron 50 años el 12 de enero, es pilar del género policial. Escribió obras como El misterioso caso de Styles, Matar es fácil, El enigmático señor Quin y Muerte en el Nilo. El investigador belga no es el único salido de su ingenio; también los esposos Tommy y Tuppence Beresford, Harley Quin, Parker Pyne y Miss Marple. Esta, por cierto, es una simpática anciana que resuelve los casos sin moverse de la silla en que se sienta a tejer.


En este año, una novela de Agatha Christie cumple cien años: El asesinato de Roger Ackroyd. El personaje del título es un terrateniente que aparece muerto en su estudio, poco después del suicidio de la señora Ferrars, quien envenenó a su esposo y que, según le contó a aquel en una carta, venía siendo chantajeada. Leamos un trozo de esta novela: “El ama de llaves de Ackroyd es una mujer alta, hermosa, pero con un aire que impone respeto. Tiene una mirada y una boca severas. Tengo la impresión de que si yo fuera una camarera o una cocinera, echaría a correr al verla acercarse”.

Agatha Christie sigue cautivando lectores porque tiene un fuerte sentido de la realidad, conoce a fondo a sus personajes y sus historias están perfectamente estructuradas.

viernes, 9 de enero de 2026

Desdeñan la eñe

(Columna Río de letras publicada en el diario ADN, semana del 5 al 11 de enero de 2026)

 

 



Uno no es dado a riñas. No gruñe ni refunfuña. Pero como alguien que vive en español, ¡que piensa, imagina, siente, sufre, goza y sueña en español!, se sigue sintiendo ofendido cada vez que en un documento, la letra eñe del apellido o de cualquier palabra, es remplazada por alguna ñoñería, bien sea un signo de interrogación o de número. Lo dañan. En mi caso, en el lugar del segundo apellido, a veces encuentro “Londo¿o” o “Londo#o” y no “Londoño”. Y siento como si un puñal simbólico se hundiera en mis entrañas simbólicas. Entonces se frunce mi ceño y mis mejillas se tiñen de todos los colores, empezando por el castaño, pasando por el añil y acabando en algún rojo sin eñe.


Claro, sé lo que sucede; lo han cañado mil veces desde hace años: que hay teclados en inglés y por eso no tienen la entrañable letra que parece tener una araña en la moña. ¡Patrañas! Ya va mucho tiempo y nada que se resuelve del todo esta maraña, que, sin duda, no es una pequeñez. Tampoco puede tomarse como algo normal, que se lea sin siquiera pestañar.


La ofensa se justifica porque la eñe es una de las características de nuestra lengua. Una señal de identidad idiomática. Y a quienes leemos y escribimos en español nos atañe. Total, somos los dueños del idioma. No se puede desdeñar la eñe. Por el contrario: por única, debe recibir nuestro cariño.


¡Que todos los teclados añadan de hoy a mañana la decimoquinta letra del alfabeto y solucionen un problema que ya es añejo! Esta es mi campaña. Tal vez me engaño. Sin embargo, no cejaré en mi empeño y no me dejaré domeñar.


jueves, 1 de enero de 2026

Año Nuevo

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 29 de diciembre/25 al 4 de enero/26)

 

 

En el río de letras, a veces torrentoso, a veces manso, el lector que boga sin tregua halla en cada curva, en cada rápido, en cada isla flotante, una oportunidad para leer. La fiesta de Año Nuevo también es motivo.


En una orilla se ve un cuento de la francesa Colette: Ensueño de año nuevo. Un relato con mujer que corre con amigas cuadrúpedas a saborear la nieve. Destilan las lentas lágrimas de la nostalgia al buscar en el espejo o en los recuerdos a la niña que ya no es, y se lamenta por crecer y envejecer... como todos.


“Un año más… ¿Para qué contarlos? Este primero de año parisiense no me recuerda nada de los días de Año Nuevo de mi juventud. ¡Quién podría devolverme la pueril solemnidad de los días de Año Nuevo de antaño?”.


En aquel remolino está el relato escalofriante de Rubem Fonseca titulado Feliz Año Nuevo. Acosados por el hambre y la estrechez, Pereba y Zequina deciden ir a una casa de ricos mientras festejan la llegada del Año Nuevo a dejarles infelicidad.


En un meandro hay algunos poemas. “Año Nuevo”, de Rubén Darío, lleno de dulzura; “Año Nuevo en Dartmoor”, de Sylvia Plath, acosado de intranquilidad espiritual, y “Propósitos de Año Nuevo”, de Rudyard Kipling, laqueado de humor: Kipling se ríe de esa lista de buenas intenciones que casi todos hacen, pero casi nadie cumple. Este dice así:


I.

He decidido que durante todo el año

aparcaré mis vicios en un estante.

Seguiré un camino más piadoso y sobrio

y amaré a mis vecinos como a mí mismo,

excepto a los dos o tres de siempre

a los que detesto tanto como ellos me odian.



2.

He decidido que jugar a los naipes es malo,

sobre todo con cartas como las que me suelen tocar.

Puede desplumar una cuenta bancaria sana,

así que renuncio a estos placeres terrenales

excepto —y aquí no veo pecado alguno—

cuando otros reclamen ‘mi presencia’.

 

3.

He decidido que votos como estos, aunque

formulados con ligereza, son difíciles de mantener.

Por tanto los acometeré poco a poco,

no sea que mis recaídas acaben por hundirme.

Un voto al año me sacará del paso

y comenzaré con el Número Dos.

 


 


jueves, 25 de diciembre de 2025

Edadismo

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN. semana del 22 al 28 de diciembre de 2025)

 


Muchos creen que el amor entre los viejos es un asunto inapropiado. El amor en los tiempos del Cólera, de Gabriel García Márquez, aborda este tema y le otorga el nivel de dignidad que realmente tiene. Hay quienes opinan que los ancianos no deben enfrentar retos, pues estos son solo para los jóvenes. El viejo y el mar, de Ernst Hemingway, muestra la grandeza de un pescador viejo que afronta a conciencia las dificultades. La mayoría de las personas piensan que los niños nada saben ni entienden. El principito, de Antoine de Saint-Exupéry, pone en evidencia lo contrario: un infante expresa reflexiones profundas. Por todas partes se oye decir que los jóvenes son irresponsables y que no se debe esperar de ellos ningún compromiso. Grandes esperanzas, de Charles Dickens, cuenta la historia de Pip, un muchacho pobre y huérfano que aprovecha una repentina fortuna para hacerse caballero y redefinir las ideas de moral, humildad y amor…


Los estereotipos son ideas, las más de ellas infundadas, con las que se trata de definir los grupos humanos. Estas ideas son las que nutren las prácticas de tratos desiguales por raza, discapacidad, orientación sexual, nivel socioeconómico o religión. Y en cuanto a la discriminación por edad no es diferente.


Hay un término para nombrarla: edadismo. Por cierto, bien puede ser la palabra de 2025. Es cierto que surgió a finales de los años sesenta del siglo pasado, acuñada por el psiquiatra gringo Robert Butler, pero en el último tiempo mantiene escapándose de los tratados científicos para habitar el habla cotidiana.


jueves, 18 de diciembre de 2025

Orgullo y prejuicio

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 15 al 22 de diciembre de 2025)

 

 



Los seguidores de la novelista inglesa Jane Austen la leemos con orgullo. Con un estilo de aparente candor, nutrido con ironía y humor, plasmó las costumbres de su sociedad y época. Sus detractores mantienen un prejuicio: que en sus obras se ocupó de mostrar el afán casamentero y el espíritu sexista de su tiempo. Es una crítica simplista, pues ella solo mostraba esas ideas, como corresponde a los escritores.


Jane Austen, nacida hace un cuarto de milenio, reveló en Orgullo y prejuicio, Emma, La abadía de Northanger y demás novelas, que las mujeres debían prepararse desde niñas para ser buenas esposas. Les fomentaban la lectura para que fueran conversadoras agradables, la música, el baile… La fortuna y la posición social eran aspectos importantes de un buen partido.


Hija de un religioso, rechazaba estas prácticas. Evadía el matrimonio. Fue pretendida y una vez alcanzó a comprometerse, pero al otro día se dio cuenta de su metida de patas, se retractó y huyó despavorida, junto a su hermana, a pasar una temporada en el campo hasta que cesara la tormenta.


Dejémonos seducir por su pluma. En Sentido y sensibilidad se lee:


Marianne comenzó a darse cuenta de que su desesperanza de los dieciséis años, respecto a hallar un hombre que colmase sus ideas sobre la perfección masculina, había sido ligera e infundada.  Willoughby le ofreció ahora cuanto su imaginación soñara en otros momentos más optimistas, como capaz de engendrar en ella un verdadero afecto; y la conducta de él anunciaba tanta seriedad en sus deseos como autenticidad en sus dotes”.

jueves, 11 de diciembre de 2025

De sobremesa

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 8 al 14 de diciembre de 2025)

 

 



Melancólico, caótico e hipersensible. Así era el espíritu de José Asunción Silva. De sobremesa, las adversidades materiales y artísticas hicieron mella en este poeta de cuyo nacimiento se cumplen 160 años.


Los espíritus así, existencialistas, encuentran, no digo remedio, pero sí un momentáneo sosiego en lo exótico y los deleites sensuales. A tono con su época, fin del siglo XIX, respiraba los aires residuales del romanticismo y los frescos aromas del modernismo. Silva es uno de los genios literarios del continente. Interpretado de forma facilista, redujeron su impulso creativo a un simple amor incestuoso.


El libro de versos, Gotas amargas, Cuentos negros y De sobremesa son obras suyas. La última, una novela sin acciones físicas, apareció hace 100 años. El personaje central, José Fernández de Andrade, lee a sus amigos un diario en que consigna reflexiones sobre la estética, el arte y el artista finiseculares.


“Cada día tiene para mí un sabor más extraño y me sorprende más el milagro eterno que es el Universo. La vida, ¿quién sabe lo que es? Las religiones, no, puesto que la consideran como un paso para otras regiones; la ciencia, no, porque apenas investiga las leyes que la rigen sin descubrir su causa ni su objeto. Tal vez el arte que la copia... tal vez el amor que la crea...”.


A los 30 años, Silva le pidió a su médico le señalara el lugar de su corazón. “Gracias. Me has hecho un gran favor”, le dijo. Llegó a casa y, después de una velada nocturna con su madre y amigos, fue al cuarto, lustró los zapatos…  y después se quitó la vida.

jueves, 4 de diciembre de 2025

Aventurero

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 1 al 7 de diciembre de 2025)

 




Vamos a hablar de aventuras: vamos a hablar de Robert Louis Stevenson. El autor escocés, de cuyo nacimiento se cumplieron 175 años hace unos días, es uno de los dueños de la literatura de peripecias.


Alguien que se diga humano, habitante de la Tierra, y no haya oído nombrar La isla del tesoro… ¡es un impostor! Un ser extraño que se hace pasar por uno de nosotros. El diablo en la botella, La flecha negra, El club de los suicidas, Secuestrado son otras historias suyas en las que flota el suspenso y, detrás de la aventura, aparece la idea de bien y mal, porque Stevenson se crio en un ambiente calvinista. Coherente con sus prosas, fue aventurero. Hijo de un constructor de faros, fue siempre un tipo enfermizo, pero esto no impidió que viajara por islas y continentes. Rentaba una goleta y se echaba al mar. Se enamoró de una gringa, casada y con hijos. Viajó a América a buscarla y pasó unos meses esperando que se decidiera entre él y su esposo. Entre tanto, escribió parte de La isla del tesoro y todo El extraño caso del doctor Jekyll y Mr. Hyde.


Autor de poesía y ensayo, las crisis de tuberculosis lo llevaron a imaginar su deceso. Leamos “Réquiem”:


“Bajo el vasto cielo estrellado

cavad una tumba y dejadme yacer allí.

Alegremente viví y con alegría moriré,

acostado con un último deseo.

Que sea este el verso que graben para mí:

‘Aquí yace donde quería yacer;

ha vuelto el marinero, ha vuelto del mar;

y el cazador ha regresado de la colina’”.


La muerte, esa aventura larga, desconocida y definitiva, lo encontró en Samoa a los 54 años. 

jueves, 27 de noviembre de 2025

Gómez Jattin

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 24 al 30 de noviembre de 2025)

 

 



Una palabra define la poesía de Raúl Gómez Jattin: autenticidad. Su creación no se desligó de su realidad, de su condición física y mental ni de sus ideas sociales y estéticas. Fue uno con sus poemas. En ellos elevó a la categoría de arte una vida dura.


"Soy un dios en mi pueblo y mi valle

No porque me adoren Sino porque yo lo hago

Porque me inclino ante quien me regala

unas granadillas o una sonrisa de su heredad (…)


Porque vigilo el cielo con ojos de gavilán

y lo nombro en mis versos Porque soy solo

Porque dormí siete meses en una mecedora

y cinco en las aceras de una ciudad (…)”.


Quienes consideran su obra un simple desvarío de loco, no comparten la opinión del alemán Heinrich Heine, de que “la locura quizá no sea otra cosa que la sabiduría misma que, cansada de descubrir las vergüenzas del mundo, ha tomado la inteligente resolución de volverse loca”. Ni creen que los lectores debemos gozar del legado de un autor, no enjuiciar su salud, su tino, su personalidad: ¿Qué más da si un autor fue manco como Cervantes, ciego como Borges, depresivo como Beckett, bipolar como Gómez Jattin…?


Más bien, leamos un poema del cartagenero, incluido en el Esplendor de la mariposa:


Oh Walt Whitman

Ustedes que no conocen

esta jaula

¿han cantado alguna vez

a la libertad?

Porque el carcelario gozó

con su delito

sin embargo

yo que no soy delincuente

estoy preso

y canto a lo libre

a lo que vuela

a lo que canta

sin ningún provecho personal”.


Gómez Jattin bien vale unas palabras, aunque en 2025 no se cumplieran 80 años de su natalicio.

jueves, 20 de noviembre de 2025

Celebrar la palabra

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 17 al 23 de noviembre de 2025)

 

 

Además de muertos, noviembre tiene fiestas para quienes bogamos en el río de letras. El 9 es día del trabalenguas; el 17, de la filosofía, y el 23, de la palabra.


Un trabalenguas dio título a la novela de Guillermo Cabrera Infante sobre la noche habanera: Tres tristes tigres. El autor, infante siempre, jugó con los recursos divertidos del lenguaje: palíndromos, metáforas… El trabalenguas completo dice: “En tres tristes trastos, tragaban trigo tres tristes tigres. Tres tristes tigres tragaban trigo en tres tristes trastos, sentados tras un trigal”.


Unos creen que la filosofía es otra especie de trabalenguas, aunque no use palabras de sonidos similares, difíciles de pronunciar. Ella viaja en los carros de la literatura. No hay obra, simple o compleja, que no incluya un pensamiento. Cómoda, en el auto llamado ensayo, expone con argumentos y demostraciones; en novelas y cuentos explica con las situaciones de los personajes. Todos los hombres son mortales, de Simone de Beauvoir, y Siddhartha, de Hesse, son ejemplos comunes. En poesía es usual hallar a la viajera: Fernando Pessoa, María Zambrano, Julio Flórez, Walt Whitman son cocheros conocidos. Qué tal estas palabras de Sor Juana Inés de la Cruz en Finjamos que soy feliz:


“El discurso es un acero

que sirve para ambos cabos:

de dar muerte, por la punta,

por el pomo, de resguardo.

Si vos, sabiendo el peligro

queréis por la punta usarlo,

¿qué culpa tiene el acero

del mal uso de la mano?"


¿Y la palabra? Es el más grande hallazgo de la especie. Sin ella nada de lo anterior tiene sentido. 

jueves, 13 de noviembre de 2025

Viento del Sur

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 10 al 16 de noviembre de 2025)

 

 

Cortesía: ConexióNortesur
Magazzín Internacional


Como un sujeto taciturno, de esos que hablan con la lluvia y el Sol; que parecen no distinguir bien entre el sueño y la vigilia, se adivina Alejandro García Gómez, el nariñense que ha escrito sus cantos vitales.


Con una carrera de varias décadas en las letras —como poeta, columnista y narrador— presenta este año una compilación antológica de poemas titulada Viento, no me olvides. Un clamor que repetimos los animistas, al entender que los elementos, en su condición de eternos, guardan la memoria del mundo.


"Señores,

vengo del Sur.

De allá dónde las rocas secretamente florecen”.


Son versos del poema inicial, en el mismo que aclara:


“allá los años también transcurren

entre nacimientos y muertes,

entre amores y sustento diario

y alguna bendita blasfemia”.


Y se expresa con ese mismo orgullo sano —que no es vanidad— de su paisano Aurelio Arturo.


Sus poemas cuentan hazañas físicas y muestran paisajes exteriores, que se entienden igualmente como escenas íntimas de tramas psicológicas, porque un individuo también está constituido por el entorno en que habita.


“Calles de mi pueblo,

que exhalan polvaredas rojas en verano.


Polvaredas puras, mezclas puras

de tierra y lágrimas de viejos

y amor de adolescentes.

Calles de mi pueblo,

lodazales rojos de invierno”.


García Gómez también es autor de los poemarios Transparencias, Cartas de Odiseo, Alfabeto de sombras y El paraíso de las carcajadas; de las novelas El tango del profe y Pichouka et Gabriel en el país des sueños et sombras, y de la crónica Sur, donde las rocas secretamente florecen.

jueves, 6 de noviembre de 2025

Mes de los muertos

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN en la semana del 3 al 9 de noviembre de 2025)


 

Llegó noviembre, el mes de los muertos. Y las voces de los vivos se interesan en hablar de lo innombrable.


Algunos poetas, como Julio Flórez, hasta acarician la idea de no respirar:


“Cuando yo expire a la empinada sierra

transportad mi cadáver y en la cumbre,

¡no lo arrojéis debajo de la tierra,

sino encima, del sol bajo la lumbre!

Donde me cante el impetuoso viento

sus largos de profundis y mi caja

mortuoria sea un risco, el firmamento

mi capilla y la nieve mi mortaja”.


Hay quienes se asombran por el misterio o lloran la soledad en la que quedan sumidos tras la muerte de un ser amado. Gabriela Mistral dice:


Del nicho helado en que los hombres te pusieron,

te bajaré a la tierra humilde y soleada.

Que he de dormirme en ella los hombres no supieron,

y que hemos de soñar sobre la misma almohada”.


Emily Dickinson, experta en nostalgia y soledad, habló de la muerte como de una situación cotidiana y de la que supiera mucho:


Aquellos que en la Tumba han estado más tiempo

y aquellos que empezaron Hoy

se borran por igual de nuestras Vidas”.


Hay quienes se ponen serios para hablar de la muerte. Otros, en cambio, ríen. Uno de estos es Jaime Jaramillo Escobar. En su “Aviso a los moribundos”, les advierte:


“A vosotros, los que en este momento estáis agonizando en todo el mundo,

os aviso que mañana no habrá desayuno para vosotros;

vuestra taza permanecerá quieta en el aparador como un gato sin amo

mirando la eternidad con su ojo esmaltado”.


En noviembre, los vivos piensan en la muerte y en los muertos con serenidad, alegría o dolor.

 

jueves, 30 de octubre de 2025

El año del espejo

(Columna Río de Letras publicada en diario ADN, semana del 27 de octubre al 2 de noviembre de 2025)

 




Definitivamente, este es el año de Byung-Chul Han, el filósofo surcoreano. Por supuesto, en ello tiene mucho que ver el premio Princesa de Asturias a la Comunicación y las Humanidades, que recibió el 24 de octubre. El filósofo es una astilla en la nalga para la sociedad y los dirigentes de hoy. Desde principios de este siglo se ha convertido en la voz de la conciencia que pocos quieren escuchar, pues señala las heridas mortales que desangran a la humanidad.


Ha mostrado que es falso que la sociedad y los individuos de hoy seamos más libres que los de antes: estamos esclavizados al consumo irreflexivo de productos y estilos de vida; encadenados a la tecnología que, por abuso, embota las mentes de los usuarios y les va debilitando la capacidad creativa, para remplazárselas por una actitud imitativa de propuestas ajenas, y les doblega la voluntad al convertirlos en borregos seguidores del insípido heno de mensajes frívolos, que engordan pero desnutren, sacian de momento, pero a la larga deprimen. Y para colmo, las mentiras, repetidas por muchos para que parezcan verdades, se han convertido en la fórmula de los políticos del mundo; en tanto que el irrespeto y la falta de confianza social sustentan las relaciones entre las personas.


La sociedad del cansancio, La expulsión de lo distinto, La agonía del Eros, La sociedad de la transparencia, La desaparición de los rituales y El espíritu de la esperanza son libros de este pensador en los que parece instalar un espejo ante el rostro del mundo para que este se aterre con su propia imagen.