(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 15 al 22 de diciembre de 2025)
Los
seguidores de la novelista inglesa Jane Austen la leemos con orgullo. Con un estilo
de aparente candor, nutrido con ironía y humor, plasmó las costumbres de su
sociedad y época. Sus detractores mantienen un prejuicio: que en sus obras se
ocupó de mostrar el afán casamentero y el espíritu sexista de su tiempo. Es una crítica simplista, pues ella solo
mostraba esas ideas, como corresponde a los escritores.
Jane
Austen, nacida hace un cuarto de milenio, reveló en Orgullo y prejuicio, Emma, La abadía de Northanger y demás novelas,
que las mujeres debían prepararse desde niñas para ser buenas esposas. Les
fomentaban la lectura para que fueran conversadoras agradables, la música, el
baile… La fortuna y la posición social eran aspectos importantes de un buen
partido.
Hija
de un religioso, rechazaba estas prácticas. Evadía el matrimonio. Fue
pretendida y una vez alcanzó a comprometerse, pero al otro día se dio cuenta de
su metida de patas, se
retractó y huyó despavorida, junto a su hermana, a pasar una temporada en el
campo hasta que cesara la tormenta.
Dejémonos seducir por su pluma. En Sentido y sensibilidad se lee:
“Marianne comenzó a
darse cuenta de que su desesperanza de los dieciséis años, respecto a hallar un
hombre que colmase sus ideas sobre la perfección masculina, había sido ligera e
infundada. Willoughby le ofreció ahora cuanto su imaginación soñara en
otros momentos más optimistas, como capaz de engendrar en ella un verdadero
afecto; y la conducta de él anunciaba tanta seriedad en sus deseos como
autenticidad en sus dotes”.

esta escritora, estaba adelantada a su epoca, es una granfeminista, gracias por su buena pluma profe
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