jueves, 11 de diciembre de 2025

De sobremesa

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 8 al 14 de diciembre de 2025)

 

 



Melancólico, caótico e hipersensible. Así era el espíritu de José Asunción Silva. De sobremesa, las adversidades materiales y artísticas hicieron mella en este poeta de cuyo nacimiento se cumplen 160 años.


Los espíritus así, existencialistas, encuentran, no digo remedio, pero sí un momentáneo sosiego en lo exótico y los deleites sensuales. A tono con su época, fin del siglo XIX, respiraba los aires residuales del romanticismo y los frescos aromas del modernismo. Silva es uno de los genios literarios del continente. Interpretado de forma facilista, redujeron su impulso creativo a un simple amor incestuoso.


El libro de versos, Gotas amargas, Cuentos negros y De sobremesa son obras suyas. La última, una novela sin acciones físicas, apareció hace 100 años. El personaje central, José Fernández de Andrade, lee a sus amigos un diario en que consigna reflexiones sobre la estética, el arte y el artista finiseculares.


“Cada día tiene para mí un sabor más extraño y me sorprende más el milagro eterno que es el Universo. La vida, ¿quién sabe lo que es? Las religiones, no, puesto que la consideran como un paso para otras regiones; la ciencia, no, porque apenas investiga las leyes que la rigen sin descubrir su causa ni su objeto. Tal vez el arte que la copia... tal vez el amor que la crea...”.


A los 30 años, Silva le pidió a su médico le señalara el lugar de su corazón. “Gracias. Me has hecho un gran favor”, le dijo. Llegó a casa y, después de una velada nocturna con su madre y amigos, fue al cuarto, lustró los zapatos…  y después se quitó la vida.

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