(Columna
Río de Letras publicada en el diario ADN. semana del 22 al 28 de diciembre de 2025)
Muchos
creen que el amor entre los viejos es un asunto inapropiado. El amor en los tiempos del Cólera, de
Gabriel García Márquez, aborda este tema y le otorga el nivel de dignidad que
realmente tiene. Hay quienes opinan que los ancianos no deben enfrentar retos,
pues estos son solo para los jóvenes. El
viejo y el mar, de Ernst Hemingway, muestra la grandeza de un pescador viejo
que afronta a conciencia las dificultades. La mayoría de las personas piensan
que los niños nada saben ni entienden. El
principito, de Antoine de Saint-Exupéry, pone en evidencia lo contrario: un
infante expresa reflexiones profundas. Por todas partes se oye decir que los
jóvenes son irresponsables y que no se debe esperar de ellos ningún compromiso.
Grandes esperanzas, de Charles
Dickens, cuenta la historia de Pip, un muchacho pobre y huérfano que aprovecha una
repentina fortuna para hacerse caballero y redefinir las ideas de moral,
humildad y amor…
Los
estereotipos son ideas, las más de ellas infundadas, con las que se trata de
definir los grupos humanos. Estas ideas son las que nutren las prácticas de
tratos desiguales por raza,
discapacidad, orientación sexual, nivel socioeconómico o religión. Y en cuanto
a la discriminación por edad no es diferente.
Hay
un término para nombrarla: edadismo. Por cierto, bien puede ser la palabra de
2025. Es cierto que surgió a finales de los años sesenta del siglo pasado,
acuñada por el psiquiatra gringo Robert Butler, pero en el último tiempo mantiene
escapándose de los tratados científicos para habitar el habla cotidiana.
edadisticamente delicioso sus escritos, este bello y sublime, gracias
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