viernes, 15 de mayo de 2026

Del cuento al negocio

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 11 al 17 de mayo de 2016)

 

 

En Los viajes de Gulliver, novela que crítica a la humanidad por su vileza, Jonathan Swift habla de los yahoo, una raza de salvajes, sucia, de costumbres repugnantes y aspecto físico parecido al de la humana. Los creadores del buscador de internet, Jerry Yang y David Filo, han contado mil veces que usaron este nombre porque el papá del segundo los llamaba cariñosamente yahoos.


En relatos de distintos autores, épocas y géneros, están las fuentes de algunas marcas comerciales. La de los puros Montecristo, de Cuba, salió de El conde de Montecristo, de Dumas; Pegaso, la de carros, ya descontinuada, del caballo alado que exalta Píndaro en sus Odas olímpicas, así como otros autores; Ajax, la de los productos de aseo, del héroe de la guerra de Troya del que habla Homero en la Ilíada; Nike, la de la ropa deportiva, de la diosa de la victoria que refiere Heródoto en Historias.


Y así, decenas de marcas han surgido de letras universales. Antes del punto final recordemos que Starbuck, la cafetería, tomó su nombre de Moby Dick, la novela de Herman Melville que trata sobre la sed de venganza que ensombrece el alma humana. Es el nombre de un marinero sensato y mesurado. En el capítulo XXVI dice:


“El primer oficial del Pequod era Starbuck, natural de Nantucket, y cuáquero por descendencia. Era un hombre largo y serio, y, aunque nacido en una costa gélida, parecía muy apropiado para soportar latitudes cálidas, por ser tan dura su carne como la galleta bizcocha. Transportado a las Indias, su sangre viva no se estropearía como la cerveza embotellada”.


1 comentario:

  1. Genial, la reseña histórica, demuestra lo poco creativos de las grandes marcas... Q se apropian de todo sin pagarle a nadie...

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