viernes, 8 de mayo de 2026

Lo que hubiera sido

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 4 al 10 de mayo de 2026)

  

 

La literatura, no conforme con contar historias, siembra símbolos que se parecen y no se parecen a la realidad. Hay un subgénero fantástico que se basa en el “hubiera”, la forma del pasado imperfecto del modo subjuntivo. Tal vocablo es puente para expresar hipótesis y deseos. “Si no hubiera bebido anoche habría madrugado”, decimos. Pero es imposible asegurar que, en efecto, lo hubiera hecho.


La ucronía, vertiente de la novela histórica, explora lo que hubiera pasado si los hechos no se hubieran dado como sucedieron. Hay quienes imaginan qué hubiera ocurrido si los dinosaurios no se hubieran acabado. En Al oeste del Edén, Harry Harrison sugiere que los reptiles habrían logrado una cima evolutiva, la mayor inteligencia del mundo. A otros, como Robert Silverberg en Roma eterna, les da por pensar qué hubiera pasado si no hubiera caído el Imperio Romano. Los hay que idean una realidad en la que los países aliados no ganaron la Segunda Guerra Mundial, como Philip Dick en El hombre en el castillo y Robert Harris en Patria.


En La trama celeste, de Adolfo Bioy Casares, un piloto de avión viaja a un mundo sin Gales, la ciudad de Cartago. Alude a mundos paralelos y posibilidades innumerable. Dice:


“En varios mundos casi iguales, varios capitanes Morris salieron un día (aquí el 23 de junio) a probar aeroplanos. Nuestro Morris se fugó al Uruguay o al Brasil. Otro, que salió de otro Buenos Aires, hizo unos “pases” con su aeroplano y se encontró en el Buenos Aires de otro mundo (donde no existía Gales y donde existía Cartago; donde espera Idibal)”.


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