(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 29 de diciembre/25 al 4 de enero/26)
En el río de letras, a veces
torrentoso, a veces manso, el lector que boga sin tregua halla en cada curva,
en cada rápido, en cada isla flotante, una oportunidad para leer. La fiesta de
Año Nuevo también es motivo.
En una orilla se ve un cuento de la francesa Colette: Ensueño de año nuevo. Un relato con mujer que corre con amigas cuadrúpedas a saborear la nieve. Destilan las lentas lágrimas de la nostalgia al buscar en el espejo o en los recuerdos a la niña que ya no es, y se lamenta por crecer y envejecer... como todos.
“Un
año más… ¿Para qué contarlos? Este primero de año parisiense no me recuerda
nada de los días de Año Nuevo de mi juventud. ¡Quién podría devolverme la
pueril solemnidad de los días de Año Nuevo de antaño?”.
En aquel remolino está el relato
escalofriante de Rubem Fonseca titulado Feliz
Año Nuevo. Acosados por el hambre y la estrechez, Pereba y Zequina deciden
ir a una casa de ricos mientras festejan la llegada del Año Nuevo a dejarles
infelicidad.
En un meandro hay algunos poemas.
“Año Nuevo”, de Rubén Darío, lleno de dulzura; “Año Nuevo en Dartmoor”, de
Sylvia Plath, acosado de intranquilidad espiritual, y “Propósitos de Año Nuevo”,
de Rudyard Kipling, laqueado de humor: Kipling se ríe de esa lista de buenas
intenciones que casi todos hacen, pero casi nadie cumple. Este dice así:
I.
He decidido que durante todo el año
aparcaré mis vicios en un estante.
Seguiré un camino más piadoso y sobrio
y amaré a mis vecinos como a mí mismo,
excepto a los dos o tres de siempre
a los que detesto tanto como ellos me odian.
2.
He decidido que jugar a los naipes es
malo,
sobre todo con cartas como las que me
suelen tocar.
Puede desplumar una cuenta bancaria
sana,
así que renuncio a estos placeres
terrenales
excepto —y aquí no veo pecado alguno—
cuando otros reclamen ‘mi presencia’.
3.
He decidido que votos como estos,
aunque
formulados con ligereza, son
difíciles de mantener.
Por tanto los acometeré poco a poco,
no sea que mis recaídas acaben por
hundirme.
Un voto al año me sacará del paso
y comenzaré con el Número Dos.
Profesor Jhon, muchas gracias. Aprovecho este espacio para traer a "Champagne, Relato de un granuja" de Antonio Chéjov
ResponderBorrarGenial escrito, para salir de la burbuja consumista e hipocrita, gracias
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