jueves, 19 de febrero de 2026

La novela de la injusticia

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 16 al 22 de febrero de 2026)

 

 



Ya son 60 años esperando que escampe. El aguacero de injusticia que pintó Fernando Soto Aparicio en Mientras llueve aún no cesa. Este clásico de las letras colombianas señala que para ejercer violencia contra las personas no solo hay que golpearlas o matarlas, sino negarles la posibilidad de ser y arrebatarles la dignidad y la autonomía.


En cualquier época, muchos lectores tomamos en las manos esta novela que cuenta, de manera cruda, directa y sin adornos, la tragedia de Celina Franco Valdivia, una llanera radicada en Boyacá. Su mamá la obliga a casarse con un tipo viejo, adinerado y ruin, sin estimar que ella ama a otro hombre. Se casa, pero rechaza al millonario. Ofendido, este fragua una venganza: se suicida de forma que su muerte parezca un asesinato perpetrado por su esposa. Celina es condenada a 24 años de prisión. En su encierro, escribe cartas para su amado y un diario en que consigna reflexiones sobre la justicia, la libertad y el amor. Escapa, pero halla que su vida está arruinada y entiende que la libertad es más que moverse por ahí.


Cruda, directa y sin adornos, digo, pero no carente de gracia. Es una obra potente, con mensaje vigente. El formato de cartas y reflexiones la aleja de la linealidad y el orden. Además, por momentos, la voz de la protagonista alcanza niveles líricos.


“Entre mi amor y tu ternura hay un abismo de silencio. La música de nuestra mutua esperanza puede cruzarlo, mas las cuerdas de mi arpa yacen rotas. Grita mi soledad y se alza como un mástil de pena, pero el mar está revuelto y la playa distante”.

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