(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 12 al 18 de
enero de 2026)
El 6 de agosto de 1975, los lectores del New York Times hallaron esta nota en primera plana: “Hércules Poirot, detective belga de fama internacional, falleció en Inglaterra. Se desconoce su edad”. Un obituario dedicado a un personaje creado por la británica Agatha Christie. Así, Poirot traspuso el umbral de la ficción a la realidad.
La
autora, de cuya muerte se cumplieron 50 años el 12 de enero, es pilar del
género policial. Escribió obras como El
misterioso caso de Styles, Matar es
fácil, El enigmático señor Quin y Muerte en
el Nilo. El investigador belga no es el único salido de su ingenio; también
los esposos Tommy y
Tuppence Beresford, Harley
Quin, Parker Pyne y Miss Marple. Esta, por cierto, es una
simpática anciana que resuelve los casos sin moverse de la silla en que se
sienta a tejer.
En este año, una novela de Agatha Christie cumple cien
años: El asesinato de Roger Ackroyd. El
personaje del título es un terrateniente que aparece muerto en su estudio, poco
después del suicidio de la señora Ferrars, quien envenenó a su esposo y que,
según le contó a aquel en una carta, venía siendo chantajeada. Leamos un trozo
de esta novela: “El
ama de llaves de Ackroyd es una mujer alta, hermosa, pero con un aire que
impone respeto. Tiene una mirada y una boca severas. Tengo la impresión de que
si yo fuera una camarera o una cocinera, echaría a correr al verla acercarse”.
Agatha Christie sigue cautivando lectores porque tiene un
fuerte sentido de la realidad, conoce a fondo a sus personajes y sus historias
están perfectamente estructuradas.

Realmente, son pocas palabras, para rendir homenaje a tan brillante escritora, memorable su cuento,los crímenes de la calle morgue,recuerdo haberlo leído,por primera vez, cuando tenía 13 años.
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