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jueves, 26 de junio de 2025

Calzadilla, ajustado al arte

(Columna Río de Letras publicada en el diario ADN, semana del 23 al 29 de junio de 2025)

 


Juan Calzadilla, el poeta y artista de la sencillez, murió el día que partió a junio en dos. Este venezolano dejó una poesía hecha de palabras y versos desnudos, como si los hubiera sacado previamente del empaque. Expresó ideas de sueños y reflexiones, protesta y libertad.


Nacido en 1930, Calzadilla fue también artista plástico, crítico literario y director de talleres de escritura. Y como suele suceder a quienes hacen lo que viven, o viceversa, cada actividad estaba conectada con la otra. En la plástica usaba textos; en la poesía seguía enseñando lo que, en el silencio y la soledad de su taller personal, iba aprendiendo y sacando en limpio, como si estuviera con sus alumnos. El torrente creativo de Calzadilla buscaba cualquiera de esas salidas y ponía una manifestación artística al servicio de otra. Sugería entre versos no decirlo todo de una vez y mandar al diablo la versificación y la métrica, y en otros, no dejarse llevar de la inspiración, sino ponerla al servicio del pensamiento. No esperarla, sino buscarla.


En "Epitafio", poema incluido en Condición urbana, dice:


“En mi entierro iba yo hablando mal de mí mismo

y me moría de la risa.

Enumeraba con los dedos de las manos

cada uno de mis defectos

y hasta me permití delante de la gente

sacar a relucir algunos de mis vicios

como si me confesara en voz alta

y en la vía pública”.


Se definía como artista integral, que no distingue lenguajes. Para él, poemas, dibujos y pinturas no eran cosas distintas y distantes. Eran formas de expresión que se resumían en una sola palabra: arte. 

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